Aqui traigo la última parte que finaliza el capitulo 2. Espero que os guste. Y no dudéis en comentar.
La adolescente que una vez fui, se quedó atrás, en un pasado que carece de importancia. Había entrenado duramente para convertirme en lo que era en aquel entonces, en una cazadora. En una autentica cazadora que toda criatura temía encontrarse en la oscuridad. Conocían mi nombre, conocían mi sed de venganza, y ninguna era capaz de detenerme. Pero esa prepotencia, se me fue arrebatada cuando descubrí que fácilmente podía ser derrotada si ella se lo proponía.
Esa noche escuché a Tom tocar su piano. Me encantaba escuchar aquella melodía llena de nostalgia.
Una pequeña nana interpretada por unos dedos majestuosos que presionaban las teclas del piano con la suavidad y la delicadeza que él sabía emplear. Y por alguna extraña razón, esa noche, la melodía estaba envuelta de más tristeza que de costumbre.
No comprendí la razón de aquellos sentimientos, y tampoco, me detuve a preguntarle. Solamente, salí de aquella casa en busca de otra criatura que poder eliminar. No tuve problemas en encontrar a otro maldito ser. Un zombie que antes había sido una mujer, una enfermera del hospital.
Su uniforme estaba manchado con su propia sangre y con la sangre de las pobres víctimas que se cruzaron en su camino. Derramaba lágrimas de sangre, pero no por compasión, sino porque ya no tenía alma. Sus ojos estaban vacíos de vida, vacíos de cualquier sentimiento y emoción que ya no tenía. Caminaba, arrastrando sus pies, intentando alcanzarme con sus asquerosas manos mientras yo me mantenía de pie con el arma apuntando en su cabeza.
Una criatura maldita por haber sucumbido al egoísmo, por haber vendido su alma al diablo por un simple deseo. No se merecen mi compasión. No se merecen que les tenga lástima. Apreté el gatillo, y segundos más tarde, su cuerpo cayó al suelo. Caminé hacia ella, deteniéndome enfrente para observar su cadáver, con la intención de asegurarme que verdaderamente ya no se encontraba entre los vivos.
De pronto, el silencio fue interrumpido. Una mujer comenzó a reírse histéricamente, como si aquella escena solo hubiese sido un espectáculo para ella.
_ ¡Bravo, bravo!_ Exclamó divertida._ Así que tú debes ser la cazadora a la que tanto temen mis criaturas._ Confirmó.
Me volví buscándola con la mirada. Ella estaba subida en lo alto del mausoleo, mirándome desde lo alto con una sonrisa llena de maldad.
Vestía de negro, sus ojos eran del mismo color carmesí que una vez vi cuando era niña. Tenía dos tatuajes de la muerte en ambos brazos. Y su rostro… tenía una enorme cicatriz que cruzaba sus labios. Una criatura que nunca antes había visto. ¿Qué era?
_ ¿No vas a decir nada?_ Me preguntó extrañada.
_ Deberías estar más preocupada por tu vida y no por lo que tenga que decir._ Respondí con seguridad.
No le temía. No temía a nada en este mundo. Una seguridad que no tardó en desquebrajarse.
En menos de un segundo, ella se encontraba enfrente de mí. Me resulto imposible esquivar su patada, e irremediablemente caí al suelo derrotada por su destreza, velocidad y fuerza.
Una maldita criatura había conseguido derrotarme con tanta facilidad. ¿Cómo había podido hacerlo si durante tantos años me había entrenado para matar a seres como aquel? Pero estaba equivocada. Por más que entrene nunca conseguiré vencerla y eso…, me lo demostró esa misma noche.
_ No eres el primer cazador al que derroto esta noche._ Explicó orgullosa de su victoria._ Solo sois seres inferiores que por más que luchéis nunca acabaréis con nosotros.
Caminó lentamente hacia mí mientras con escasas fuerzas intentaba levantarme.
_ ¿Qué quieres decir con derrotar a otro cazador?
Me miró confundida.
_ Justo lo que he dicho.
¿Otro cazador? Imposible. Tom era el único cazador de esta ciudad. Nunca antes había oído nombrar a otra persona. No podía ser cierto lo que estaba escuchando. Él no podía haber sido derrotado por ella.
Cuando quise darme cuenta, ella se encontraba sobre mí cuerpo. Me agarró el rostro mientras torcía una sonrisa malévola. Sus ojos brillaron por sed de sangre.
Sus agarras estaban ansiosas por ser clavadas en mi carne. Sin duda, aquella noche debía ser mi final. La sangre que salía de mis heridas me lo garantizaba.
Comenzó a olfatearme como un maldito sabueso.
_ ¿Qué eres un perro?_ Me burlé.
Pero la única respuesta que recibí fue una sonrisa, pero no de victoria o malévola como había visto antes en ella, sino una sonrisa distinta.
_ Hay algo diferente en tu sangre._ Murmuró sorprendida._ No eres una mortal corriente.
¿A qué demonios se refería?
Me agarró con fuerza el mentón, levantando mi rostro mientras ella me observaba con sus ojos carmesí. ¿Qué observaba con tanta atención?
_ Él estará muy orgulloso de saber que aún sigues con vida._ Comentó para sí misma.
Me soltó el mentón y se levantó, volviéndose para darme la espalda.
_ ¿Qué quieres decir?
¿A quién se refería? ¿Por qué me había dejado con vida?
Comenzó a caminar, alejándose a una velocidad indescriptible. A pesar de solo estar caminando, ella se desplazaba como si estuviese corriendo.
¿Qué era ella? Un ser de gran destreza, con una velocidad increíble, y con una fuerza indescriptible.
_ Despídete de tu maestro de mi parte._ Se despidió mientras reía con maldad. Una risa que habría sido capaz de aterrorizar al mismísimo demonio.
Se alejó hasta que mis ojos dejaron de verla. Como si hubiese sido una mala ilusión. Desapareció dejando que mi ser temblara ante un pensamiento que intentaba rechazar a toda costa. No podían ser ciertas aquellas palabras. A pesar del dolor que me producía cada vez que mis músculos se movían, salí corriendo de aquel lugar. Me subí a la moto ignorando el dolor que sentía en todo mi cuerpo.
Aceleré y corrí con la esperanza de no ser cierto aquel presentimiento.
Pero cuando llegué a casa, la esperanza que albergaba se derrumbó como un castillo de naipes. Estaba tirado sobre un inmenso charco color carmesí que había formado con su propia sangre.
Su cuerpo estaba marcado por numerosas heridas de lucha. Sin duda, se había resistido pero había perdido la pelea.
_ No, no, no, ¡nooooooo!
Caí a su lado, y le sujeté entre mis brazos, sintiendo como la vida se desvanecía en cada uno de sus débiles suspiros. No podía abandonarme. No podía dejarme sola cuando más lo necesitaba.
_ Por favor, resiste._ Le supliqué entre sollozos.
Lentamente abrió sus ojos para contemplar como mis lágrimas se deslizaban, incontrolablemente, sobre mi rostro. Habría deseado cumplir la tercera norma que una vez me hizo jurar que cumpliría a toda costa.
_ “Nunca te involucrarás sentimentalmente con nadie.”_ Recuerdo sus palabras como si me las hubiese dicho esa misma noche.
_ “No lo entiendo”_ Era demasiado niña para comprender verdaderamente lo que él intentaba explicarme.
_ “Porque una vez que te involucres sentimentalmente con una persona, la pondrás en peligro. No puedes salvar a todos a los que amas porque es imposible. Deberías entenderlo cuando tú fuiste testigo del incumplimiento de esta norma.”_ Explicó. Tenía razón, nunca se debe sentir cariño por otra persona porque solo lograrás ver como su vida se desvanece entre tus manos. Esa realidad nunca la comprendí hasta que llegó esa noche. Hasta que volví a revivir aquella masacre.
_ No me abandones, no me dejes. _ Le supliqué mientras le agarraba su cuerpo con todas mis fuerzas.
_ Busca a Steve. Le encontrarás en la guarida. Él te ayudará a seguir con tu camino._ Dijo sin aliento.
_ No, no. Quédate conmigo.
_ Sal de aquí, no te quedes._ Rogó.
De repente, torció una sonrisa burlona como si no le temiese a la muerte a pesar de sentirla tan cerca. Levantó su mano, colocándola sobre mi rostro. Con la punta de sus dedos acarició mi piel mientras me miraba con dulzura en sus ojos.
_ Me recuerdas tanto a ella._ Comentó nostálgico.
Por más que me empeñara en no hacerlo, yo seguía llorando por aquella tragedia. No quería admitirlo, no quería dejarlo marchar para siempre pero era inevitable. Mis manos podían aferrar su cuerpo con fuerza pero él acabaría abandonándome. Ante mi sorpresa, dejó caer su mano al suelo al mismo tiempo que levantaba la mirada. Pero lo que sus ojos contemplaban no era a mí, sino los fantasmas de su pasado.
_ Dile a Serlox que nos veremos en el infierno._ Farfulló sin apenas comprender el significado de sus palabras.
Cerró los ojos pero esta vez para nunca más abrirlos. Sentí como la vida se desprendía de su cuerpo como si ya no le perteneciera. Su rostro se quedó en completa serenidad, incluso, podía ver una cierta sonrisa de felicidad enmarcada en sus labios. Nunca temió a la muerte, y ahora me daba cuenta de ello. Como si en todo momento hubiese estado esperando a que llegase esa noche. ¿Por qué me dejó? ¿Por qué?
De repente escuché el ruido de una gran explosión. Cuando quise darme cuenta de lo que acaba de suceder me encontraba tirada en el suelo, observando como la casa en la que había vivido durante años había sido destruida por las llamas. Me arrebataron a mis padres, apartaron a Tom de mi lado y ahora…, ya no tenía un lugar a donde ir.
Esta vez, ellos no se saldrán con la suya. Esta vez, cumpliré con el deseo de Tom. Seré yo quien finalice esta maldita masacre. No más muertes injustas. No más criaturas de la noche que acechen a sus víctimas para apropiarse de sus vidas.
_ Te prometo, Tom, que esta vez tu muerte y la de mis padres no habrán sido en vano.
Aqui traigo el siguiente capitulo. Solo diré que espero sorprenderos.
Antes de leer el capitulo quiero hacer una pequeña anotación: "LAS APARIENCIAS ENGAÑAN" ¿Por qué digo esto? jejejeje. Solo diré que se verá en los proximos capitulos. Espero que os guste. No dudéis en comentar.
BESOS.
Capitulo 5
30 Seconds to Mars: Fron Yesterday
Vagaba por la ciudad sin saber a dónde ir. Me habían citado a media noche pero desconocía el lugar de encuentro.
En el peor de los casos, podría tratarse de una trampa pero debía arriesgarme. Debía jugar muy bien mis cartas para así poder alcanzar el objetivo que había intentando alcanzar durante estos últimos siete años. No podía abandonarla ahora.
De repente, un grito me detuvo en seco. El grito aterrador de una joven.
No lo pensé, salí corriendo hacia su procedencia hasta que mis pies se detuvieron en aquel callejón porque mis ojos encontraron la causa de su temor.
Estaba acorralada por un neófito. Todo su cuerpo se encontraba paralizado por el horror que se encontraba presenciando y por el dolor que le producía tener los colmillos clavados en su piel.
Desvió la mirada hacia donde me encontraba mientras derramaba lágrimas y más lágrimas, pidiéndome que la salvara de su destino. Lentamente, observé como la vida desaparecía de aquellos ojos, y como su cuerpo comenzaba a relajarse. No había tiempo que perder.
Corrí hacia ellos. Agarré al Neófito, que no se había percatado de mi presencia, y lo aparté lo más lejos posible de la joven mientras gruñía enfurecido. La joven cayó al suelo, manteniendo aún un hilo muy fino de vida. Un hilo que si se cortaba, ya nunca más volvería a aparecer. “Aguanta”.
Rogué por su salvación. Rogué por no tener otra muerte más en mi conciencia.
La furia surgió de mi interior. Era incontrolable. Ver a una maldita criatura incapaz de controlar sus ansias de sed, incapaz de mantener alejados sus colmillos, ver a una maldita criatura que no sentía escrúpulos a la hora de matar a una persona. No, no lo soportaba más. Le golpeé con todas mis fuerzas en su rostro.
Antes de que él contraatacara, le atravesé el pecho con mi mano. Rompiendo lo que una vez había sido un corazón. Acabando con la existencia de aquella criatura.
Rápidamente, saqué el brazo de su cuerpo. Mientras sentía su sangre deslizarse sobre mi piel, observé como su cuerpo caía sobre un inmenso charco de sangre. No es justo para mí, no es justo para ella y, sobre todo, no es justo para aquellos que nunca desearon esta vida y fueron incapaces de comprenderla.
_ Ummm, no esperaba encontrarme con esta escena cuando te cité._ Comentó la voz de una mujer que se encontraba detrás de mí.
Espolsé la sangre del brazo como si solo se hubiese tratado de agua, al mismo tiempo que me volvía para enfrentarme a la desconocida. Seguiré diciendo hasta el final de mis días, que el destino siempre acaba por sorprenderte. Ante mí, se hallaba la mujer de la foto, la mujer que debía capturar bajo las ordenes de los ancianos. La vampira que debía ejecutar para salvar a Katrina.
Agazapé todo mi cuerpo, preparándome para atacarla. En cambio, ella caminó hacia mí con indiferencia. Torció una sonrisa divertida en sus labios. Algo dentro de mí me gritaba ¡Precaución!, pero otra parte me decía que ella me daría la llave para sacar a Katrina de su castigo.
_ ¿De verdad, quieres luchar sin antes escuchar mi propuesta?_ Se detuvo, apoyando su espalda contra la pared de ladrillo. _ Y yo que he venido hasta aquí para ofrecerte la oportunidad de salvar a Katrina._ Explicó con voz de niña traviesa y con aires juguetones.
¿Había oído bien? ¿Salvar a Katrina? Rápidamente, me erguí. Sin embargo, aún seguía estando en alerta. La Orden la había catalogado de peligrosa, motivo por el cual debía desconfiar de ella.
_ Te escucho.
_ Los ancianos no tienen pensado en ejecutar a Katrina como se ha rumoreado._ Comentó mientras estiraba su cuerpo con cierta sensualidad._ Solo pretenden exiliarla para toda la eternidad.
_ Exiliarla_ Repetí.
_ Deberías estar más informada, querida._ Dijo mientras me dedicaba una amplia sonrisa._ El exilio eterno consiste en mantener a Katrina en un sueño del que nunca podrá despertar. Es un castigo que se impuso para aquellos de sangre real que incumplan con sus obligaciones. ¿Entiendes ahora?
_ Y ¿cómo pretendes ayudarme?_ Pregunté desconcertada. ¿A dónde pretendía llegar?
_ Para despertar a un vampiro que posea sangre real debe ingerir sangre de la misma realeza. ¿Vas captando la idea?
Se apartó de la pared y caminó hacia mí hasta que la distancia que ambas manteníamos se acortó.
Levantó su mano, y comenzó a pasar la punta de sus dedos sobre mi mejilla, mientras torcía una cierta sonrisa burlona.
Me aparté de ella retrocediendo un paso. Y rápidamente, ante su asombro, le aparté la mano con brusquedad.
_ No vuelvas a tocarme._ Le amenacé.
Esperaba ver una reacción completamente distinta de la que tuvo. Sonrió encantada, como si disfrutara retándome.
Desvió la mirada hacia la joven que yacía inconsciente en el suelo.
_ La Orden no permite dejar cabos sueltos._ Me informó.
_ Eso es asunto mío._ Repliqué segura de mis palabras.
No dijo nada. Se volvió y caminó hacia la salida, pero antes de cruzar la puerta se detuvo para dedicarme sus últimas palabras.
_ Nos veremos cuando llegue el momento, querida._ Se despidió mientras se reía con aires juguetones.
Cuando por fin la vi desaparecer de mi vista, pude respirar con tranquilidad.
Por alguna extraña razón, estar a su lado era como sentir una presión constante. Me inquietaba encontrarme cerca de su presencia. Puede que la razón se encontrase en que ella era un vampiro antiguo.
Caminé hacia el neófito, colocándome al lado de su cadáver. Antes de que el sol saliera, antes de encontrarme varios ojos acechando en el lugar, agarré su frio cuerpo y me lo llevé lejos de donde pudiese ser encontrado.
Una de las normas de una cazadora consiste en no dejar rastro de nuestra existencia. ¿Iba a incumplir esa norma cuando me encontraba cerca de cumplir la promesa que le hice? No. Seguiría comportándome como una fiel y leal hija de la noche.
Minutos más tarde.
Relato de Kevin.
30 Seconds to Mars: Revolve
Volvió a aparecer delante de mis ojos. Se veía tan esplendida a pesar de la escasez de luz en el antro. Ingenuamente, había llegado a pensar que nunca más la volvería a ver, pero me equivoqué.
Seguramente, se encontraba ahí para ofrecerme lo mismo que aquella noche. No sabría cómo explicarlo pero cuando nuestras miradas se encontraban, sentía la extraña necesidad de posar mis labios sobre los suyos, de sentir nuevamente el calor de su cuerpo.
Era un capullo tratándola como un simple objeto, pero ella me daba lo que más ansiaba. Con ella conseguía olvidar aquellos dolorosos recuerdos del pasado.
Ya no había vuelta atrás. Me encontraba rendido bajo sus pies. Sin duda, una atracción dificil de hacer desaparecer.
Y por extraño y estúpido que suene, sentía el fuerte deseo de cumplir con todos sus deseos. Sean cuales sean, yo los cumpliré.
Aqui traigo el capitulo cuatro. Es un poco largo y espero que os guste. ;) No dudéis en comentar.
Gracias por leer mis pequeñas historias. Cada día me animais más a seguir escribiendo.
Gracias.
Capitulo 4
Whitin Temptation: Sounds of Freedom
Debía presentarme ante Ezreal para informarle sobre mis avances en la captura de la mujer de la foto. No tenía nada. Iba con las manos completamente vacías. Pero mi deber, por más que me pesase, era informar y dar hasta el último detalle de mi trabajo.
Odiaba hacerlo, pero era un paso más que me acercaba a la Orden. Lo que nunca me imaginé al cruzar la puerta era encontrarme en medio de una reunión entre los hijos de la noche y los antiguos. Y por supuesto, yo era la persona convocada ante ellos. Por alguna razón, me habían mandado a llamar para ser interrogada.
_ Entra._ Ordenó Ezreal.
Desde que Katrina había sido encarcelada por su crimen, él había adquirido, temporalmente, el liderazgo del aquelarre de los hijos de la noche. Se encargaba de dirigirnos, especialmente, se encargaba de darme las ordenes y yo debía cumplirlas obedientemente. En realidad, me apetecía patearle el trasero pero, por el momento, me encontraba atada de pies y manos.
Caminé hacia el centro de la sala, y me incliné como una hija de la noche debía hacer ante su líder, mientras aquellas miradas carmesí estaban fijas en mí.
¿Quiénes eran? De todos los presentes, Kesha era la única con la que ya había tenido relación. En cambio, el resto de los vampiros me resultaban desconocidos.
_ Esta es la joven vampira por cuyas venas corre la sangre de la princesa de la noche._ Gruñó la vampira que se encontraba sentada en una silla con aires de superioridad. Una mujer estrambótica, con un parche en el ojo con el que le daba el aire siniestro y me alertaba del peligro que se podría correr al tenerla de enemigo._ No parece gran cosa._ Volvió a gruñir con aires de superioridad.
_ No debes subestimarme a la ligera._ Le repliqué.
_ Tiene carácter. Acaba de dejarte K.O con una sola frase, Kendra._ Comentó un chico joven que estaba situado al lado de Ezreal. Lo que más me captó la atención no fue la cresta, que hacía más bulto que su cabeza, ni siquiera el inmenso tatuaje que tenía en el pecho, sino como su cuerpo estaba invadido por numerosas cicatrices. Daba la impresión, que delante de mí se hallaba un autentico guerrero.
_ ¿Sabes la razón por la que te hemos convocado?_ Preguntó la mujer de cabello canoso y regordeta.
Daba la impresión de ser un anciano de la Orden. Pero ¿por qué razón se encontraba uno de los ancianos en aquella sala?
_ Lo ignoro._ Respondí con sinceridad.
_ Se te ha puesto en duda como hija de la noche._ Explicó Ezreal.
_ La Orden desconfía de tu lealtad._ Informó Kesha.
Me miraba fijamente, sin apenas pestañear. Tenía la extraña sensación que intentaba decirme algo con la mirada, pero ignoraba el qué.
_ No he puesto en duda mi fidelidad y creo que lo he estado demostrando desde que me integré en el aquelarre. He cumplido con las misiones y las órdenes que me habéis mandado. Entonces, ¿decirme que motivos tiene la Orden para desconfiar de mis actos?_ Intentaba demostrar me valía a toda costa. Si dudaban de mí, eso significaba que algo estaba haciendo mal o que alguien intentaba cuestionar mi lealtad como hija de la noche. _ Me gustaría saber la razón por la cual estoy siendo juzgada en este momento.
_ Se te ha puesto en duda desde que ingresaste en nuestra familia. ¿Cómo no íbamos hacerlo cuándo ante nosotros se halla una medio vampiro y medio mortal, capaz de exponer su piel bajo el sol mientras nosotros somos incapaces de hacerlo? Es un motivo por el cual, todos dudamos de tu verdadera lealtad._ Comentó la anciana.
_ Y ¿Cómo puedo demostrar mi lealtad?_ Les reté.
Pensé que ellos me mandarían una misión especial, pero lo que nunca me imaginé que esa misión fuese mucho más cruel que cualquier castigo al que me hubiesen sometido. Hubiese preferido ser torturada durante siglos, antes que cumplir sus crueles peticiones.
_ Entonces, ¿por qué no te encargas de ejecutar a la condenada?_ Sugirió Kendra, sin ningún tipo de escrúpulo en su voz. De su boca viperina no salía más que odio y rabia. Una mujer que era mucho más peligrosa por sus palabras, que por sus actos.
Levanté la mirada, intentando borrar el terror que aquella petición me había provocado. ¿Matar a Katrina? ¿Cómo me podían pedir una cosa como esa?
_ No estoy de acuerdo._ Saltó Kesha._ Ningún hijo de la noche debe manchar sus manos con la sangre real.
Ella también estaba luchando por salvar a Katrina. ¿Lo conseguiríamos?
_ Tenéis peticiones contradictorias._ Comentó la anciana, al mismo tiempo que caminaba hacia adelante.
_ Como hija de la noche y vampira antigua, exijo que mi petición sea concedida puesto que la princesa nos deshonró incumpliendo las órdenes que el señor Daniels creó para el bienestar de ambos mundos._ Explicó Kendra mientras se colocaba al lado de la anciana. Ésta se llevó la mano a la cabeza, como si intentara ingerir cada una de sus palabras.
_ Levántate._ Ordenó la anciana.
Mientras, obedientemente, cumplía su orden, ella caminó hacia mí. Se colocó enfrente, sin dejar de observarme.
_ ¿Serías capaz de cumplir con esta petición?_ Me preguntó sin dejar de sonreír con cierta dulzura. Pero esa dulzura solo era un engaño. Detrás, se hallaba una mujer cruel de aspecto angelical._ Responde, querida.
¿Ser la mano que le arrebatara la vida a Katrina? La respuesta habría sido obvia. Pero aceptando, tenía una posibilidad para impedir su ejecución. Estar lo suficientemente cerca de ella para salvarla de su cruel destino, pero para ello necesitaba ayuda.
_ No debemos apresurarnos. Los ancianos son los verdaderos decisores en este debate. No podemos actuar sin que ellos procedan._ Informó Ezreal.
_ ¿Crees que los ancianos no estarán de acuerdo con esta petición?_ Replicó Kendra.
_ Ezreal, tiene razón._ Comentó el hombre de la cresta. _ No debemos ser nosotros los que exijan una prueba como esa.
_ Y ¿qué sugieres?_ Preguntó Kendra. Estaba a punto de estallar. ¿Tanto odiaba a Katrina?
_ Si me permitís._ Cortó Kesha._ Siera ya tiene una misión que cumplir. No podemos exigir una prueba de confianza cuando ella nos ha estado demostrando durante estos siete años su lealtad. Se ha comportado como una autentica hija de la noche, y aún así, seguís pidiendo más pruebas de lealtad.
_ Muy bien._ Comentó la vieja pasa (el nuevo mote que había decido ponerle puesto que desconocía su nombre) _ Los ancianos dejaran de poner en duda tu lealtad cuando nos traigas la cabeza de Esmeralda.
¿Esmeralda? ¿Era la vampira de la foto? No era la única cuya vida corría peligro. Cada vez, odiaba ser una hija de la noche. Pero debía hacerlo si quería seguir con mi plan. Solo así, podría salvar la vida de la persona que tanto me importaba.
“Katrina, pronto te salvaré de tu cruel destino y todo esto solo será un mal recuerdo que dejaremos atrás.”
Una hora más tarde.
Cuando crucé la puerta de mi apartamento, supe que algo no andaba bien.
Percibía su presencia con claridad, como si apenas se hubiese molestado en ocultarla. Todos los rincones estaban impregnados de aquel aroma a sangre. Por más que intentara identificar a ese vampiro, me resultaba difícil. Sin duda, podría haberse tratado de uno de los renegados, o, incluso, de un neófito, pero ese aroma tenía un matiz especial. Se trataba de un vampiro antiguo.
Caminé hacia adelante. Pero cuanto más me acercaba, su presencia se evaporaba.
Se había marchado. ¿Qué demonios hacía un vampiro antiguo en mi apartamento? Y ¿cómo me habían encontrado? Solamente, Kesha sabía donde vivía. Nadie más estaba informado. Si eso ocurriese, mi trabajo podía verse dificultado. Y todo el esfuerzo habría sido en vano. Necesitaba libertad para moverme entre la ciudad para buscar la manera de salvar a Katrina. La cuenta atrás había comenzado, y hasta hace poco ignoraba la forma de actuar, pero al final hallé una vía que me llevaba directa a su salvación.
Quedaba una hora para el amanecer. Llevaba más de doce horas sin dormir y necesitaba descansar. Hacía más de veinticuatro horas que no había consumido ni una gota de sangre, y mi cuerpo comenzaba a sentirlo.
De repente ese aroma a sangre se intensificó. Provenía de un lugar del apartamento en concreto. Caminé hasta que encontré su origen.
Encontré una pequeña nota encima del pequeño armario, escrita y marcada con sangre. ¿De qué demonios se trataba? ¿De una broma macabra?
Siempre he pensado, que el destino puede resultar de lo más cruel porque nunca sabes las sorpresas que éste te puede tener preparado. Eso lo comprendí en el mismo instante que volví a saborear el amargo sabor de la muerte.
Y sin embargo, seguiré haciéndome la misma pregunta: ¿Por qué?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















































































