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Este es el último capitulo de la primera temporada de esta historia. Pero tranquil@s :) porque pronto iniciaré la segunda temporada con grandes sorpresas y donde muchas preguntas que se han quedado en el aire serán respondidas. Espero que os guste. Y gracias por haber leído esta historia porque me habeis motivado a seguir adelante. Gracias por visitar el blog y por vuestros comentarios.

Capitulo 13

Relato de Kevin

12 Stones: Lie to me

            Desde niño tuve que interpretar el papel de chico duro, lo que no me facilitó estar rodeado de amigos. Siempre he tenido que forzarme a ser fuerte por el bien de mi madre. Pero cuando ella murió esa fortaleza se transformó en una rebeldía incontrolable. Dejó de importarme todo lo que me rodeaba. Ni siquiera me preocupaba el futuro, solo el presente porque nada me unía a este mundo. Solo necesitaba mi guitarra y una buena excusa para entrar en una buena pelea. Y durante un par de años eso fue lo único que me importó. Pero lo peor de todo fue cuando mi abuela, una mujer desconocida para mí, me acogió forzadamente en su casa. Durante todo el tiempo que estuve viviendo con ella no se molestó en conocerme. Tampoco es que yo pusiese de mi parte. Siempre me he sentido solo en este mundo. Pero eso cambió cuando ella apareció. 
            Por alguna razón soñé con todos aquellos recuerdos del pasado y con ella a mi lado para brindarme lo que más necesitaba. 
 Ya no tenía que fingir. Estando Shaly en mi vida podía ser yo mismo.
            Abrí los ojos ilusionado de volver a verla. 
 Deseaba sentir nuevamente sus labios sobre los míos. Mirar sus ojos negros y perderme entre ellos. Dios, me había enamorado de ella sin poder evitarlo.
            Cuando dejé caer los pies al suelo  y mis ojos se posaron sobre una pequeña nota, 
 la felicidad desapareció como si nunca me hubiese pertenecido. 
Las manos me temblaron cuando al coger aquel papel, leí las primeras palabras. 


            No podía ser cierto. Ella no podía haberse marchado. Me negaba a verla marchar. Me negaba a perder lo más importante de mi vida. 
 Lo único que me había mantenido unido a un mundo que tanto tiempo me rechazó y solo me regaló soledad, peleas, dolor y tragedia.

            Corrí hacia su casa. 
 El corazón estaba acelerado y el miedo recorría cada fibra de mi ser. Golpeé la puerta con la esperanza de encontrarme con ella y pedirle que no siguiera adelante. ¿Cómo iba a marcharse dejándome solamente una nota de despedida después de lo que vivimos la noche anterior? Acaso ¿no significó nada para ella aquel beso que nos dimos bajo la luz de las estrellas? ¿En qué lugar quedaban aquellas palabras que me susurró?
            Todas aquellas preguntas encontraron su respuesta cuando, en lugar de la persona que tanto esperaba encontrar, apareció otra persona.
            _ ¿Puedo ayudarte en algo?_ Preguntó extrañada.
            _ Busco a Shaly. 
           Me miró desconcertada, como si nunca antes hubiese escuchado ese nombre.
            _ Lo siento pero te has equivocado.
            Negué con la cabeza. Estaba empezando a estar angustiado por ser incapaz de comprender lo que estaba sucediendo.
            _ Shaly, la prima de Siera._ Le expliqué.
            _ Aquí no vive ninguna Shaly y mucho menos una tal Siera._ Me informó malhumorada._ Te has debido de equivocar. 
            _ Pero ella…
            _ Te vuelvo a decir que te has vuelto a equivocar.
            ¿Equivocado? ¿Qué estaba pasando?
            _ ¡Mentira! ¡Necesito hablar con ella!_ Le grité. 
           _ Mira, muchacho. Te vuelvo a decir que aquí nunca ha vivido nadie que se llame Siera o Shaly. Y te sugiero que te marches antes de que se me acabe la paciencia.
            No podía ser cierto todo aquello. Me había mentido. Ahora me pregunto si en realidad alguna vez conocí a Shaly. La única persona que me había importado. La única persona con la que conocí la autentica felicidad y el verdadero amor. Pero todo aquello había sido una mentira. Ella nunca existió de verdad. 
           Pero mi corazón sigue albergando la esperanza de volverla a ver y de hallar las respuestas que ansío conocer. Por más que el tiempo pase, ella seguirá en mi mente para angustiarme con sus palabras que solo fueron simples mentiras. 
            Algún día, cuando su recuerdo deje de dolerme, nos volveremos a encontrar y ya no volveré a pronunciar aquellas palabras que le revelé la última noche en la que fui verdaderamente feliz.
Lamentablemente este es el capitulo que inicia el final de la primera temporada de Vampira Novata. Como toda historia que empieza, debe terminar. Pero podéis estar tranquilos :) porque comenzaré muy pronto con la segunda temporada.
Espero que este capitulo os sorprenda y os agrade. Besos.

Capitulo 12

Skillet: Say goodbye


            _ “Ha llegado el momento”_ Comentó la misma voz que aparecía para otorgarme la paz que mi alma necesitaba.
            _ “Todo saldrá bien.”_ Volvió a susurrar.
            Segundos más tarde, percibí la presencia de la misma mujer que me llevó ante Ezreal. Desconocía su nombre pero tampoco era algo que me preocupase. 
            _  Debemos marcharnos._ Sugirió.
            _ Lo sé._ Respondí en voz baja.
              Ya no había vuelta atrás. La decisión estaba tomada. Puede que tuviese temor de seguir adelante, incluso, puede que me odiase a  mi misma por alejarme de todo aquello que tanto amaba y que el destino me había regalado. Se podría decir que rechacé el mejor regalo que la vida me ofreció como la amistad, el amor y el cariño incondicional. Durante tanto tiempo lo deseé y después de tenerlo, lo rechacé por su propio bien. Debía recibir el castigo que aquellos hijos de la noche me impusieron por desear aquello que se me fue prohibido. Sí, era el camino a escoger para salvar sus vidas. Me odiarían del mismo modo que yo lo hacía. Podría derramar lágrimas pero no valdría la pena. Ni siquiera debía sentirme culpable por ello. En este mundo, esos sentimientos deben desaparecer para sobrevivir. Eso es algo que ellos me enseñaron.
             _ Antes de irme me gustaría despedirme de…
            _ Lo siento pero eso no puedo permitírtelo._ Me prohibió con firmeza. 
           _ Quiero despedirme de ella._ Repliqué obstinada._ No quiero que sufra por mi marcha. Necesito darle alguna explicación._ Le expliqué apenada.
            Ni yo misma sabía que explicación darle. ¿Qué podría decirle sin hacerle más daño que le iba causar cuando supiera lo de mi marcha? Nunca lo entendería. 
            _ Ya nos hemos encargado de ella.
          _ ¿Qué quieres decir?_ Pregunté sin dejar que la sorpresa envolviera el sonido de cada una de mis palabras.
            _  He borrado su mente. No sabrá que existes. Para ella, nunca ha tenido una sobrina que se llame Siera._ Explicó divertida._ Tú ya no existes en su vida.
            Dolía oír sus palabras pero en el fondo sabía que era lo mejor porque de esa manera no sufriría.
            Me levanté de la cama y caminé hacia la puerta de la habitación en completo silencio mientras ella seguía vigilándome con la mirada. 
            _ ¿A dónde vas?_ Preguntó intrigada.
            _ Tranquila, no pienso huir de ti.
            _ Niña, no podrías hacerlo aunque lo intentases._ Dijo con prepotencia.
            _ Si tú lo dices…
            Crucé la puerta y salí de la habitación. Mi mente estaba en blanco. Era incapaz de pensar con claridad. Ni siquiera sabía si hacía lo correcto, pero…¡qué más daba!. No era momento de lamentaciones de última hora. Ella me esperaba impaciente y yo no iba a hacerla esperar durante más tiempo. Sin embargo, debía hacer algo antes de desaparecer para siempre.
            Llegué al salón y sigilosamente me acerqué al sofá donde se encontraba tía Eliss descansando. 
 Su rostro se veía en paz y tan tranquilo, sin una lágrima derramada. Sin lugar a dudas, prefería verla así por última vez y recordarla para siempre con esa serenidad porque ver la tristeza en ella me resultaría insoportable. 
             _ Te quiero, tía Eliss.
            Me alejé de ella. Dolía cada paso que daba hacia adelante. 
 Ahora comprendo cuando escuchaba decir: “La despedida es lo más duro que una persona ha de afrontar”. Y comprendí el significado de esas palabras porque despedirme de él fue lo más difícil que hice en aquel entonces.
            Sigilosamente entré en su habitación con una pequeña nota en mi mano.
Fui una cobarde por no tener el valor suficiente de despedirme de él como debería haberlo hecho. Pero me consuelo pensando que habría sido más doloroso hacerlo en persona, decirle que tenía que marcharme por una razón que él jamás entendería, por culpa de un secreto que nunca le podría revelar. No habrá ni un minuto de mi vida que no me lamente por ello. 
             _ Adiós, Kevin._ Susurré su nombre por última vez con un dolor inmenso en el corazón. _Te amo y te amaré para el resto de mi existencia.
            Dejé la nota encima de la mesilla que estaba situada al lado de la cama.

        SIETE AÑOS MÁS TARDE
           
            Habrán pasado los años desde entonces y habré dejado de ser la misma de antes, pero mi corazón sigue albergando aquellos recuerdos que perdurarán durante toda mi existencia. 
 Es lo único que me vincula a aquella vida que dejé atrás. Siempre les recordaré. Siempre estarán a mi lado. Siempre les querré. Y siempre los protegeré. 
 Una promesa que hice aquella noche y que sigo cumpliendo aunque mi vida se valla en ello.


Aqui traigo el capitulo 11 de esta historia. :) El capitulo es un poco más largo de lo habitual. Espero, sinceramente, que os agrade y que os sorprenda ^^. Gracias por leer esta historia y por vuestros comentarios  porque me motivais para seguir hacia adelante.

Capitulo 11
Loveholic: Nice Dream

            _ ¿No es extraño que siempre nos encontremos?_ Preguntó detrás de mí.
            _ Solo si el destino no lo ha querido así._ Respondí entre risas para ocultar las penas de mi afligido corazón.
             _ Es curioso pero…
            Antes de terminar la frase se colocó enfrente y me agarró del brazo, empujándome con delicadeza para levantarme del columpio donde me encontraba sentada. 
            _ ¿Pero…?
            _ … no soporto verte triste.
            Me quedé muda ante sus palabras. ¿Lo había dicho con sinceridad? ¿Acaso le importaba? ¿Por qué era la única persona capaz de sorprenderme? Eso era lo que más adoraba de él.
            Durante todo el día estuvimos en el parque, correteando de un lado a otro como niños pequeños. 
          Riéndonos como si no importara el mañana. No hablamos. Ni siquiera preguntó el motivo de mi tristeza. Para así lograr sentirme mejor.
            Estando a su lado me sentía extraña, con unos sentimientos completamente desconocidos surgiendo en mi interior. Soy incapaz de decir que era lo que sentía en aquel momento porque nunca antes lo había sentido. 
 Pero seguramente debió de tratarse de felicidad. 
            Sin lugar a dudas, eso fue lo que me regaló durante aquellas semanas.
            A partir de entonces los días transcurrieron a su lado. Me enseñó a tocar la guitarra. Lo que más me encantaba era escuchar el sonido que sus dedos transmitían cuando éstos rozaban las cuerdas.
           Un sonido, que desde la primera vez que lo escuché, me enamoró. Una melodía que él pretendía que fuese personal pero que acabó compartiendo conmigo. Pero no fue lo único que compartimos, sino también los mejores recuerdos de mi vida.
Sería una tonta si dijera que no estábamos saliendo juntos, porque esa fue la realidad de los hechos. Es curioso como aquellos momentos en los que estábamos juntos conseguía evadirme del temor a tomar la decisión, la cual rehuía. 
 Nada importaba, excepto cuando estábamos juntos. Nos divertíamos sin preocuparnos lo que sucediera en el futuro. Ni siquiera, nos importaba los comentarios que circulaban sobre nosotros. 
 En el instituto comentaban que estábamos saliendo juntos, y no se equivocaban. 
 Solo nos centramos en nosotros, y eso provocó que nuestros lazos se unieran aún más.
Recuerdo un día en el que volvió a sorprenderme. Nos encontrábamos sentados en el verde césped. Él dejo caer su cuerpo, tumbándose sobre la fresca hierba mientras yo seguía sentada a su lado. 
 Miró al cielo durante varios minutos sin decir nada hasta que sin dejar de mirar a las nubes hizo aquella pregunta inesperada.
_ ¿Me acompañaras al baile?
¿El baile? Un acontecimiento social donde todas las chicas pueden llevar vestidos largos y sentirse como princesas por solo una noche, y los chicos llevar esmoquin. Bailar durante toda la noche hasta que nuestros pies digan: ¡No puedo más!
Volvió la cabeza para dedicarme su mirada y su sonrisa. Él sabía mi respuesta pero ansiaba escucharla de mis labios, y no le hice esperar.
 _ Será un honor ir contigo._ Bromeé.
Los dos nos echamos a reír. Nos resultaba ridícula la idea de vestirnos de gala pero esa noche debíamos hacerlo porque era especial. Era nuestra noche. La noche que nunca olvidaríamos.
Llegó la noche que tanto esperábamos. Tía Eliss me había comprado un vestido para llevarlo al baile sin que yo se lo hubiese pedido. Ni siquiera estaba segura si iba a asistir, pero ella prefirió adelantarse y aparecer con un vestido entre sus brazos. Esos detalles resultan siniestros en ella porque nunca antes los había tenido conmigo. No sé lo que la hizo cambiar de esa manera pero prefería no saberlo. Lentamente bajé por las escaleras mientras ella me esperaba sonriente al final. 
 _ Siera, estas preciosa._ Dijo a punto de llorar emocionada.
_ Gracias, por el vestido.
_ Te queda perfecto._ Me miró orgullosa._ Cuando lo vi en la tienda supe que era para ti. Incluso te queda mejor de lo que pensaba.
 _ Gracias._ Esta vez no era por el vestido, sino por sus palabras.
_ Será mejor que dejemos la charla y salgas a pasártelo bien.
Golpearon a la puerta. No era necesario preguntarme de quien se trataba porque ya lo sabía. Kevin me esperaba, vestido con esmoquin y con un ramillete entre sus manos. Pocos segundos después abrí la puerta. Sus ojos se agrandaron y se iluminaron cuando me vieron. Sin lugar a dudas, le había causado la impresión prevista. Casi se cayó de la sorpresa cuando me vio llevando aquel vestido.
_ Iros ya o llegaréis tarde al baile._ Insistió tía Eliss desde la puerta._ No tengáis prisa en volver.
Crucé la puerta y ambos nos dispusimos a caminar hacia el local que el instituto alquiló para celebrar el baile. Estaba cerca de casa por lo que no dudamos en caminar. Se podría decir que queríamos aprovechar hasta el último minuto que estuviéramos a solas.
Nos encontrábamos en el lugar del baile. Una discoteca que había sido alquilada para el acontecimiento. Sillones de colores a ambos lados del local donde las parejas se sentaban para besarse o donde los grupos de las chicas que habían asistido sin pareja se sentaban para fingir que no les dolía el rechazo. Pequeñas mesas donde poder sentarse, y donde algunas se subían para llamar la atención.  Las luces se deslizaban a un lado y a otro del escenario. El efecto del humo y las burbujas envolvían el lugar, haciéndolo increíblemente mágico. Pero lo mejor era ver como el local estaba abarrotado, todos sonriendo felices porque ese baile iba a ser el último de nuestra vida y querían disfrutar de su momento hasta el final.
Kevin me agarró del brazo y me arrastró a la pista de baile donde los dos nos pusimos a bailar mientras el humo nos rodeaba.
 He de confesar que no soy buena bailarina pero no me preocupé de ello. Solo quería reír. 
 Se podría decir que dejé que el tiempo siguiera con su curso normal, sin permitir que en mi mente entrara la pregunta que me atormentaba. Sin lugar a dudas, esa noche fue mágica.
Después de estar bailando, riendo y divirtiéndonos, él me agarró nuevamente del brazo y me sacó del local pero no se detuvo hasta más tarde, hasta llegar a un pequeño lago que se encontraba justo al lado del local donde se celebraba el baile. Me soltó y se volvió dándome la espalda. 
 Se quedó mirando el mar, o tal vez, contemplara el hermoso cielo.
_ Adoro las estrellas. Son tan hermosas y su destello hipnotizador._ Comentó con un sentimiento extraño en su voz._ Cuando era niño me encantaba quedarme dormido con la ventana abierta porque así la belleza de las estrellas sería la última imagen que podría ver antes de cerrar los ojos y dormir.
_ Entonces, veamos las estrellas juntos._ Contesté ilusionada.
Se volvió sorprendido hasta que sonrió y los dos nos sentamos en la arena para contemplar las estrellas en un cielo tan oscuro que las hacía aún más bellas. 
  Coloqué mi mano sobre la suya. Era tan cálida y suave. Deseaba sujetarla con fuerza y no soltarla nunca. Debió comprender mis deseos porque me agarró la mano con todas sus fuerzas y no la soltó a pesar de ponerse en pie minutos después. Me ayudó a levantarme con un autentico caballero, sin dejar de mirarme a los ojos.
_ Hay algo que…
 Agachó la mirada avergonzado pero sus manos seguían sujetándome con fuerza.
_ Yo….
 Su mano se deslizó sobre mi rostro sin apenas tocarlo a pesar de desear el tacto de su piel. Sus ojos comenzaron a mirarme con una ternura nunca vista en ellos. Rodeó mi cintura con su otra mano para juntar mi cuerpo contra el suyo. Sentía su corazón latir acelerado. Sentía el calor de su cuerpo. Sus labios se posaron sobre los míos, tan cerca y tan lejos, rozándolos sin apenas tener el valor de tocarlos. Pero el temor a no sentirlos desapareció cuando sus labios se colocaron sobre los míos para transmitirme los sentimientos de su corazón. Sin darme cuenta nos habíamos enamorado. 
 Hubiese deseado que el tiempo se detuviese en aquel preciso instante donde nuestros corazones se unieron para siempre y nuestros sentimientos se nos fueron revelados.
 Supe que lo que más temor me producía era perder a mis seres queridos. Tenía miedo de alejarme de esos sentimientos puros, de esas manos cálidas y de aquellas palabras dulces.
Su beso me despertó de aquel sueño. 
 Supe cual era la decisión que debía tomar. Era el momento para afrontar la realidad. Vivía en un mundo donde las criaturas acechaban para saciar su sed de sangre. En un mundo donde nadie estaba a salvo, donde sus vidas corrían peligros que ellos desconocían. Ni siquiera yo habría imaginado que ese mundo existía hasta que Katrina apareció para mostrármelo. Y ahora tenía un nuevo propósito. Estaría dispuesta a proteger a todos aquellos a los que amaba de ese mundo que ignoraban. Lo haría aunque tuviera que abandonar la vida que tanto quería. Gracias Katrina pero esta vez seré yo la que se sacrifique por aquellos a los que ama.  Gracias Kevin por aquel beso, porque me reveló la verdad que tanto necesitaba ver.

           
Siento haberos hecho esperar. Aqui traigo la segunda parte del capitulo 10. Es un poco más largo que el anterior. Espero que os agrade. 

Capitulo 10: Segunda parte.

                                       Rev theory: Broken Bones


Las preocupaciones desaparecieron cuando ella apareció. No sabría cómo explicarlo, pero ella conseguía deshacerse de todo lo que me atormentaba. 
 Para mí, se trataba de un ángel capaz de borrar mis penas con solo agitar sus blancas y bellas alas.  Estaba parada enfrente de mí, con un brillo especial en sus ojos. Tal vez, porque ella se alegraba que yo también estuviese bien.
_ Os dejaré solas._ Dijo Ezreal. 
            Ya no debía temer a nada, ella estaba a mi lado. Tal y como prometió. Sin embargo, el dolor de verla marchar me rompía el corazón. No iba a permitir que me la arrebataran de mis manos.
            Se acercó lentamente mientras el brillo de sus ojos se desvanecía, como si nunca hubiese estado en ellos. En cambio, la tristeza la envolvió. ¿Por qué sentía el pecho oprimido? 
            Incluso por un segundo pude ver miedo en su mirada. Comprendí que ella conocía el temor que sentía por su marcha, por su castigo. Si no se hubiese sacrificado por mí, tal vez, jamás hubiese tenido que tomar aquella decisión. Debo reconocer que siempre he sido débil y he dejado que ella me salvara la vida. Fui una estúpida.
            Se abalanzó sobre mí, y antes de darme cuenta, nos estábamos fundiendo en un abrazo cuyo significado se encontraba oculto dentro de nuestros corazones. 
           Sus brazos me aferraron contra ella con todas sus fuerzas.
            _ Estas bien._ Murmuró.
            _ Estaba preocupada por ti._ Solté contenta de que sus brazos me rodearan.
            Para mí, ella era más que una amiga, incluso más que una hermana, era como la madre que nunca pude conocer. Estoy completamente segura que mi madre habría sido como Katrina. Con un corazón bondadoso y gentil, llena de fuerza y valentía, incluso, con la misma belleza. Lo supe en ese momento, cuando sus brazos seguían abrazándome con la intención de nunca soltarme. Por esa razón no iba a permitir que me arrebataran esas manos cálidas, su mirada suave y su sonrisa dulce. Porque si en algún momento dejaba que eso sucediera, acabaría por volver a sentir la soledad que tanto detestaba y durante tanto tiempo me acompañó.
            Sus manos dejaron de aferrarme a su cuerpo. Con cierta tristeza se separó. 
            _ Todo saldrá bien si confías en mí._ Dijo segura de sí misma.
            _ Confió en ti._ Respondí con firmeza.
            Torció una sonrisa, pero no borró la tristeza en sus ojos.
            _ Tienes la oportunidad de escapar._ Comentó, intentando no mostrarse afligida.
            _ ¿Vendrás conmigo?_ Desde un principio temí hacer aquella pregunta.
          Su sonrisa se borró con rapidez, y agachó la mirada. Entonces, supe su respuesta sin necesidad de escucharla de sus labios. Ella ya había tomado una decisión por mí.
            _ No, no, no._ Repetí una y otra vez la misma palabra.
            Levantó la mirada sorprendida.
            _ No pienso huir sin ti._ Le expliqué seriamente.
            _ No puedo._ Respondió apenada.
            _ ¡No puedes pedirme que huya sin ti!_ Exclamé dolida._ ¡¿Y qué ocurre con la promesa que nos hicimos?! ¡Nunca más volveríamos a estar solas!_ Alcé la voz para repetir la promesa._ ¡Me prometiste no abandonarme y ahora lo estás haciendo!_ El pecho dolía a causa de su repentino silencio._ ¿En qué lugar queda la promesa que me hiciste?_ Le pregunté dolida.
            El silencio no desaparecía. Ni siquiera sus labios se movieron para musitar respuestas que justificaran su decisión. Solo me miró con la sorpresa, incluso, con la pena reflejada en su mirada. Necesitaba que me diese alguna explicación. Necesitaba que dijera “Escapémonos juntas” pero solo fueron deseos estúpidos que nunca llegaron a cumplirse.
            _ ¿Por qué? Solo dame una razón por la que no piensas cumplirla._ Le dije dolida._ Por favor, es lo único que necesito._ Rogué por volver a escuchar el sonido de su voz.
            _ Solo lo hago por…
            Fue incapaz de terminar aquella frase.
            _ He sido castigada y debo cumplir mi castigo. Esa es la única razón que me impide irme contigo en estos momentos._ Explicó con firmeza._ Incumplí las reglas al transformarte en vampiro, al matar aquella neófita con mis propias manos y al mantenerte oculta. ¿Lo entiendes ahora?
             _ ¡No!_ Le grité alterada porque nuestro final se estaba acercando._ ¡Tú no incumpliste las normas! ¡Tú misma me lo explicaste¡ ¿Recuerdas? ¡Tú misma me lo enseñaste!_ Intentaba hacerla entrar en razón pero resultaba inútil.  
            Suspiró cansada de su propia batalla personal cuyo final había llegado. Acaso, ¿no había vuelta atrás?
            _ ¿Sabes la razón por la cual eres la única vampira capaz de pasearse bajo la luz del día? ¿Nunca te has preguntado la razón por la cual te convertí en vampiro?_ Su mirada se volvió fría como el hielo, y sus labios mostraron una sonrisa malévola que nunca antes había conocido en Katrina. Ya no era la chica dulce que conocí, en su lugar, se hallaba la verdadera criatura oscura que habitaba en su interior. La había dejado salir para mostrarme su verdadero yo. _ Eres incapaz de verlo. No eres más que una estúpida niñita sin dos dedos de enfrente._ Abrió la boca para enseñarme sus colmillos afilados al mismo tiempo que gruñía como un animal enfadado._ ¿De verdad no estás interesada?
            _ Katrina._ Pronuncié su nombre como si fuese la última vez.
            _ Nunca completé tu transformación._ Soltó sonriendo con maldad.
            _ ¿Qué-quieres-decir?_ La voz me tembló.
           _ Es cierto que por tus venas corre sangre de los hijos de la noche pero seguirás siendo mortal hasta que esa sangre no recorra todo tu cuerpo. Hasta entonces, serás capaz de sentir los rayos del sol sin que éstos te abrasen. Pero cuando llegue el momento serás incapaz de salir a la luz._ Explicó sin dejar de borrar la maldad en su sonrisa._ No eres más que una transformación que salió mal. ¡Has sido un maldito estorbo!_ Gruñó ferozmente.
            _ Entonces, ¿durante todo este tiempo yo…?
            _ Si. Esa es la razón por la que aún te mantenemos con vida._ Respondió divertida. 
 
             No derramé ni una sola lágrima por sus palabras porque sabía que solo se trataba de una actuación. Sonreí feliz de saber que ella era capaz de romper su promesa para protegerme. ¿Cómo podía odiarla por ello? Nuevamente estaba salvando mi patética existencia.
            _ Gracias.
              Me aparté de su lado, dirigiéndome a la puerta. 
            No volví la mirada para verla por última vez. Ni siquiera nos dijimos palabras de despedida.
            _ Tienes tres semanas para tomar una decisión.
            Cuando me encontré a dos pasos de distancia cerca de la puerta percibí el aroma de la sangre envolver el ambiente. Sin duda, ella estaba llorando por una despedida que ninguna de las dos queríamos. 
             Desde aquel momento me pregunté por qué no decidió huir conmigo, pero en el fondo de mi corazón siempre supe la respuesta. Juntas habríamos sido incapaces de conocer la verdadera libertad. Siempre perseguidas y huyendo durante toda nuestra eternidad. En cambio, la parte mortal que aún vivía en mí me otorgaba esa oportunidad. 
           Y esa noche me abrió los ojos ante la nueva esperanza de ser libre, a pesar de sacrificar su propia libertad. Era su deseo.
            Durante toda la noche vagué por la ciudad, recordando sus frías palabras. Recordando su intento por ofrecerme la libertad que a ella le habían negado. Fue lo único que tuve en mente. Y sin darme cuenta, acabé sentada en un columpio de los parques. 
           Viendo el amanecer como si fuese la última vez que fuese a verlo. Tres semanas para tomar la decisión de huir y abandonarlo todo.
            _ ¿Siera?
           Como un rayo esperanzador apareció para enseñarme el camino que debía escoger. Lo siento Katrina, pero nunca cumplí tu último deseo.  ¿Hice lo correcto?

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