Aqui traigo el siguiente capitulo. Solo diré que espero sorprenderos.
Antes de leer el capitulo quiero hacer una pequeña anotación: "LAS APARIENCIAS ENGAÑAN" ¿Por qué digo esto? jejejeje. Solo diré que se verá en los proximos capitulos. Espero que os guste. No dudéis en comentar.
BESOS.
Capitulo 5
30 Seconds to Mars: Fron Yesterday
Vagaba por la ciudad sin saber a dónde ir. Me habían citado a media noche pero desconocía el lugar de encuentro.
En el peor de los casos, podría tratarse de una trampa pero debía arriesgarme. Debía jugar muy bien mis cartas para así poder alcanzar el objetivo que había intentando alcanzar durante estos últimos siete años. No podía abandonarla ahora.
De repente, un grito me detuvo en seco. El grito aterrador de una joven.
No lo pensé, salí corriendo hacia su procedencia hasta que mis pies se detuvieron en aquel callejón porque mis ojos encontraron la causa de su temor.
Estaba acorralada por un neófito. Todo su cuerpo se encontraba paralizado por el horror que se encontraba presenciando y por el dolor que le producía tener los colmillos clavados en su piel.
Desvió la mirada hacia donde me encontraba mientras derramaba lágrimas y más lágrimas, pidiéndome que la salvara de su destino. Lentamente, observé como la vida desaparecía de aquellos ojos, y como su cuerpo comenzaba a relajarse. No había tiempo que perder.
Corrí hacia ellos. Agarré al Neófito, que no se había percatado de mi presencia, y lo aparté lo más lejos posible de la joven mientras gruñía enfurecido. La joven cayó al suelo, manteniendo aún un hilo muy fino de vida. Un hilo que si se cortaba, ya nunca más volvería a aparecer. “Aguanta”.
Rogué por su salvación. Rogué por no tener otra muerte más en mi conciencia.
La furia surgió de mi interior. Era incontrolable. Ver a una maldita criatura incapaz de controlar sus ansias de sed, incapaz de mantener alejados sus colmillos, ver a una maldita criatura que no sentía escrúpulos a la hora de matar a una persona. No, no lo soportaba más. Le golpeé con todas mis fuerzas en su rostro.
Antes de que él contraatacara, le atravesé el pecho con mi mano. Rompiendo lo que una vez había sido un corazón. Acabando con la existencia de aquella criatura.
Rápidamente, saqué el brazo de su cuerpo. Mientras sentía su sangre deslizarse sobre mi piel, observé como su cuerpo caía sobre un inmenso charco de sangre. No es justo para mí, no es justo para ella y, sobre todo, no es justo para aquellos que nunca desearon esta vida y fueron incapaces de comprenderla.
_ Ummm, no esperaba encontrarme con esta escena cuando te cité._ Comentó la voz de una mujer que se encontraba detrás de mí.
Espolsé la sangre del brazo como si solo se hubiese tratado de agua, al mismo tiempo que me volvía para enfrentarme a la desconocida. Seguiré diciendo hasta el final de mis días, que el destino siempre acaba por sorprenderte. Ante mí, se hallaba la mujer de la foto, la mujer que debía capturar bajo las ordenes de los ancianos. La vampira que debía ejecutar para salvar a Katrina.
Agazapé todo mi cuerpo, preparándome para atacarla. En cambio, ella caminó hacia mí con indiferencia. Torció una sonrisa divertida en sus labios. Algo dentro de mí me gritaba ¡Precaución!, pero otra parte me decía que ella me daría la llave para sacar a Katrina de su castigo.
_ ¿De verdad, quieres luchar sin antes escuchar mi propuesta?_ Se detuvo, apoyando su espalda contra la pared de ladrillo. _ Y yo que he venido hasta aquí para ofrecerte la oportunidad de salvar a Katrina._ Explicó con voz de niña traviesa y con aires juguetones.
¿Había oído bien? ¿Salvar a Katrina? Rápidamente, me erguí. Sin embargo, aún seguía estando en alerta. La Orden la había catalogado de peligrosa, motivo por el cual debía desconfiar de ella.
_ Te escucho.
_ Los ancianos no tienen pensado en ejecutar a Katrina como se ha rumoreado._ Comentó mientras estiraba su cuerpo con cierta sensualidad._ Solo pretenden exiliarla para toda la eternidad.
_ Exiliarla_ Repetí.
_ Deberías estar más informada, querida._ Dijo mientras me dedicaba una amplia sonrisa._ El exilio eterno consiste en mantener a Katrina en un sueño del que nunca podrá despertar. Es un castigo que se impuso para aquellos de sangre real que incumplan con sus obligaciones. ¿Entiendes ahora?
_ Y ¿cómo pretendes ayudarme?_ Pregunté desconcertada. ¿A dónde pretendía llegar?
_ Para despertar a un vampiro que posea sangre real debe ingerir sangre de la misma realeza. ¿Vas captando la idea?
Se apartó de la pared y caminó hacia mí hasta que la distancia que ambas manteníamos se acortó.
Levantó su mano, y comenzó a pasar la punta de sus dedos sobre mi mejilla, mientras torcía una cierta sonrisa burlona.
Me aparté de ella retrocediendo un paso. Y rápidamente, ante su asombro, le aparté la mano con brusquedad.
_ No vuelvas a tocarme._ Le amenacé.
Esperaba ver una reacción completamente distinta de la que tuvo. Sonrió encantada, como si disfrutara retándome.
Desvió la mirada hacia la joven que yacía inconsciente en el suelo.
_ La Orden no permite dejar cabos sueltos._ Me informó.
_ Eso es asunto mío._ Repliqué segura de mis palabras.
No dijo nada. Se volvió y caminó hacia la salida, pero antes de cruzar la puerta se detuvo para dedicarme sus últimas palabras.
_ Nos veremos cuando llegue el momento, querida._ Se despidió mientras se reía con aires juguetones.
Cuando por fin la vi desaparecer de mi vista, pude respirar con tranquilidad.
Por alguna extraña razón, estar a su lado era como sentir una presión constante. Me inquietaba encontrarme cerca de su presencia. Puede que la razón se encontrase en que ella era un vampiro antiguo.
Caminé hacia el neófito, colocándome al lado de su cadáver. Antes de que el sol saliera, antes de encontrarme varios ojos acechando en el lugar, agarré su frio cuerpo y me lo llevé lejos de donde pudiese ser encontrado.
Una de las normas de una cazadora consiste en no dejar rastro de nuestra existencia. ¿Iba a incumplir esa norma cuando me encontraba cerca de cumplir la promesa que le hice? No. Seguiría comportándome como una fiel y leal hija de la noche.
Minutos más tarde.
Relato de Kevin.
30 Seconds to Mars: Revolve
Volvió a aparecer delante de mis ojos. Se veía tan esplendida a pesar de la escasez de luz en el antro. Ingenuamente, había llegado a pensar que nunca más la volvería a ver, pero me equivoqué.
Seguramente, se encontraba ahí para ofrecerme lo mismo que aquella noche. No sabría cómo explicarlo pero cuando nuestras miradas se encontraban, sentía la extraña necesidad de posar mis labios sobre los suyos, de sentir nuevamente el calor de su cuerpo.
Era un capullo tratándola como un simple objeto, pero ella me daba lo que más ansiaba. Con ella conseguía olvidar aquellos dolorosos recuerdos del pasado.
Ya no había vuelta atrás. Me encontraba rendido bajo sus pies. Sin duda, una atracción dificil de hacer desaparecer.
Y por extraño y estúpido que suene, sentía el fuerte deseo de cumplir con todos sus deseos. Sean cuales sean, yo los cumpliré.
Aqui traigo el capitulo cuatro. Es un poco largo y espero que os guste. ;) No dudéis en comentar.
Gracias por leer mis pequeñas historias. Cada día me animais más a seguir escribiendo.
Gracias.
Capitulo 4
Whitin Temptation: Sounds of Freedom
Debía presentarme ante Ezreal para informarle sobre mis avances en la captura de la mujer de la foto. No tenía nada. Iba con las manos completamente vacías. Pero mi deber, por más que me pesase, era informar y dar hasta el último detalle de mi trabajo.
Odiaba hacerlo, pero era un paso más que me acercaba a la Orden. Lo que nunca me imaginé al cruzar la puerta era encontrarme en medio de una reunión entre los hijos de la noche y los antiguos. Y por supuesto, yo era la persona convocada ante ellos. Por alguna razón, me habían mandado a llamar para ser interrogada.
_ Entra._ Ordenó Ezreal.
Desde que Katrina había sido encarcelada por su crimen, él había adquirido, temporalmente, el liderazgo del aquelarre de los hijos de la noche. Se encargaba de dirigirnos, especialmente, se encargaba de darme las ordenes y yo debía cumplirlas obedientemente. En realidad, me apetecía patearle el trasero pero, por el momento, me encontraba atada de pies y manos.
Caminé hacia el centro de la sala, y me incliné como una hija de la noche debía hacer ante su líder, mientras aquellas miradas carmesí estaban fijas en mí.
¿Quiénes eran? De todos los presentes, Kesha era la única con la que ya había tenido relación. En cambio, el resto de los vampiros me resultaban desconocidos.
_ Esta es la joven vampira por cuyas venas corre la sangre de la princesa de la noche._ Gruñó la vampira que se encontraba sentada en una silla con aires de superioridad. Una mujer estrambótica, con un parche en el ojo con el que le daba el aire siniestro y me alertaba del peligro que se podría correr al tenerla de enemigo._ No parece gran cosa._ Volvió a gruñir con aires de superioridad.
_ No debes subestimarme a la ligera._ Le repliqué.
_ Tiene carácter. Acaba de dejarte K.O con una sola frase, Kendra._ Comentó un chico joven que estaba situado al lado de Ezreal. Lo que más me captó la atención no fue la cresta, que hacía más bulto que su cabeza, ni siquiera el inmenso tatuaje que tenía en el pecho, sino como su cuerpo estaba invadido por numerosas cicatrices. Daba la impresión, que delante de mí se hallaba un autentico guerrero.
_ ¿Sabes la razón por la que te hemos convocado?_ Preguntó la mujer de cabello canoso y regordeta.
Daba la impresión de ser un anciano de la Orden. Pero ¿por qué razón se encontraba uno de los ancianos en aquella sala?
_ Lo ignoro._ Respondí con sinceridad.
_ Se te ha puesto en duda como hija de la noche._ Explicó Ezreal.
_ La Orden desconfía de tu lealtad._ Informó Kesha.
Me miraba fijamente, sin apenas pestañear. Tenía la extraña sensación que intentaba decirme algo con la mirada, pero ignoraba el qué.
_ No he puesto en duda mi fidelidad y creo que lo he estado demostrando desde que me integré en el aquelarre. He cumplido con las misiones y las órdenes que me habéis mandado. Entonces, ¿decirme que motivos tiene la Orden para desconfiar de mis actos?_ Intentaba demostrar me valía a toda costa. Si dudaban de mí, eso significaba que algo estaba haciendo mal o que alguien intentaba cuestionar mi lealtad como hija de la noche. _ Me gustaría saber la razón por la cual estoy siendo juzgada en este momento.
_ Se te ha puesto en duda desde que ingresaste en nuestra familia. ¿Cómo no íbamos hacerlo cuándo ante nosotros se halla una medio vampiro y medio mortal, capaz de exponer su piel bajo el sol mientras nosotros somos incapaces de hacerlo? Es un motivo por el cual, todos dudamos de tu verdadera lealtad._ Comentó la anciana.
_ Y ¿Cómo puedo demostrar mi lealtad?_ Les reté.
Pensé que ellos me mandarían una misión especial, pero lo que nunca me imaginé que esa misión fuese mucho más cruel que cualquier castigo al que me hubiesen sometido. Hubiese preferido ser torturada durante siglos, antes que cumplir sus crueles peticiones.
_ Entonces, ¿por qué no te encargas de ejecutar a la condenada?_ Sugirió Kendra, sin ningún tipo de escrúpulo en su voz. De su boca viperina no salía más que odio y rabia. Una mujer que era mucho más peligrosa por sus palabras, que por sus actos.
Levanté la mirada, intentando borrar el terror que aquella petición me había provocado. ¿Matar a Katrina? ¿Cómo me podían pedir una cosa como esa?
_ No estoy de acuerdo._ Saltó Kesha._ Ningún hijo de la noche debe manchar sus manos con la sangre real.
Ella también estaba luchando por salvar a Katrina. ¿Lo conseguiríamos?
_ Tenéis peticiones contradictorias._ Comentó la anciana, al mismo tiempo que caminaba hacia adelante.
_ Como hija de la noche y vampira antigua, exijo que mi petición sea concedida puesto que la princesa nos deshonró incumpliendo las órdenes que el señor Daniels creó para el bienestar de ambos mundos._ Explicó Kendra mientras se colocaba al lado de la anciana. Ésta se llevó la mano a la cabeza, como si intentara ingerir cada una de sus palabras.
_ Levántate._ Ordenó la anciana.
Mientras, obedientemente, cumplía su orden, ella caminó hacia mí. Se colocó enfrente, sin dejar de observarme.
_ ¿Serías capaz de cumplir con esta petición?_ Me preguntó sin dejar de sonreír con cierta dulzura. Pero esa dulzura solo era un engaño. Detrás, se hallaba una mujer cruel de aspecto angelical._ Responde, querida.
¿Ser la mano que le arrebatara la vida a Katrina? La respuesta habría sido obvia. Pero aceptando, tenía una posibilidad para impedir su ejecución. Estar lo suficientemente cerca de ella para salvarla de su cruel destino, pero para ello necesitaba ayuda.
_ No debemos apresurarnos. Los ancianos son los verdaderos decisores en este debate. No podemos actuar sin que ellos procedan._ Informó Ezreal.
_ ¿Crees que los ancianos no estarán de acuerdo con esta petición?_ Replicó Kendra.
_ Ezreal, tiene razón._ Comentó el hombre de la cresta. _ No debemos ser nosotros los que exijan una prueba como esa.
_ Y ¿qué sugieres?_ Preguntó Kendra. Estaba a punto de estallar. ¿Tanto odiaba a Katrina?
_ Si me permitís._ Cortó Kesha._ Siera ya tiene una misión que cumplir. No podemos exigir una prueba de confianza cuando ella nos ha estado demostrando durante estos siete años su lealtad. Se ha comportado como una autentica hija de la noche, y aún así, seguís pidiendo más pruebas de lealtad.
_ Muy bien._ Comentó la vieja pasa (el nuevo mote que había decido ponerle puesto que desconocía su nombre) _ Los ancianos dejaran de poner en duda tu lealtad cuando nos traigas la cabeza de Esmeralda.
¿Esmeralda? ¿Era la vampira de la foto? No era la única cuya vida corría peligro. Cada vez, odiaba ser una hija de la noche. Pero debía hacerlo si quería seguir con mi plan. Solo así, podría salvar la vida de la persona que tanto me importaba.
“Katrina, pronto te salvaré de tu cruel destino y todo esto solo será un mal recuerdo que dejaremos atrás.”
Una hora más tarde.
Cuando crucé la puerta de mi apartamento, supe que algo no andaba bien.
Percibía su presencia con claridad, como si apenas se hubiese molestado en ocultarla. Todos los rincones estaban impregnados de aquel aroma a sangre. Por más que intentara identificar a ese vampiro, me resultaba difícil. Sin duda, podría haberse tratado de uno de los renegados, o, incluso, de un neófito, pero ese aroma tenía un matiz especial. Se trataba de un vampiro antiguo.
Caminé hacia adelante. Pero cuanto más me acercaba, su presencia se evaporaba.
Se había marchado. ¿Qué demonios hacía un vampiro antiguo en mi apartamento? Y ¿cómo me habían encontrado? Solamente, Kesha sabía donde vivía. Nadie más estaba informado. Si eso ocurriese, mi trabajo podía verse dificultado. Y todo el esfuerzo habría sido en vano. Necesitaba libertad para moverme entre la ciudad para buscar la manera de salvar a Katrina. La cuenta atrás había comenzado, y hasta hace poco ignoraba la forma de actuar, pero al final hallé una vía que me llevaba directa a su salvación.
Quedaba una hora para el amanecer. Llevaba más de doce horas sin dormir y necesitaba descansar. Hacía más de veinticuatro horas que no había consumido ni una gota de sangre, y mi cuerpo comenzaba a sentirlo.
De repente ese aroma a sangre se intensificó. Provenía de un lugar del apartamento en concreto. Caminé hasta que encontré su origen.
Encontré una pequeña nota encima del pequeño armario, escrita y marcada con sangre. ¿De qué demonios se trataba? ¿De una broma macabra?
Siempre he pensado, que el destino puede resultar de lo más cruel porque nunca sabes las sorpresas que éste te puede tener preparado. Eso lo comprendí en el mismo instante que volví a saborear el amargo sabor de la muerte.
Y sin embargo, seguiré haciéndome la misma pregunta: ¿Por qué?
Me habría gustado actualizar antes esta historia pero lamentablemente tuve problemas técnicos ^^ (vamos, que se rompió la fuente de alimentación de mi ordenador). Al final, y gracias a mi novio :) (que es informático) pude solucionar el problema. Y ahora traigo la tercera parte del capitulo 2 (la parte en la que ella es adolescente). Próximamente, subiré la última parte. Solo me queda hacer las imagenes.
Espero que os guste. Y no dudéis en comentar.
BESOS.
Cuando cumplí los quince años, no tuve una fiesta de cumpleaños, ni siquiera una tarta con velas a las que soplar. A cambio, me volvió a repetir la pregunta que me hizo aquel día, y mi respuesta siguió siendo la misma. Venganza. Vengarme de aquellas criaturas que me arrebataron a mis padres. No les iba a dejar impunes por sus actos. Esta vez, yo sería la que se manchase las manos con su asquerosa sangre.
Me llevó al otro extremo de la casa, al exterior, donde se encontraba una enorme piscina y un muñeco de madera.
No era la primera vez que veía un muñeco de entrenamiento. Creo recordar, que mi padre se entrenaba con el mismo objeto. Y seguramente, era mi turno.
_ Te enseñaré todo lo que sé._ Explicó con firmeza._ Empezaras con lo básico. Golpearas al muñeco de madera hasta que tus manos sangren, hasta que sepas golpear con fuerza.
La sola idea de sentir dolor y de que mis manos acabasen destrozadas, me aterrorizaba, incluso, hacia que me arrepintiera. ¿Estaba dispuesta a seguir y a no detenerme?
Me coloqué delante del muñeco de entrenamiento y sin pensar comencé a golpearlo, sin detenerme a pesar del dolor que sentía en los nudillos.
Él se quedó detrás de mí, mirándome fijamente, sin perderse un solo detalle. Habría gritado, incluso, habría llorado, pero me habría defraudado a mí misma. Solo seguí golpeando al muñeco durante días, semanas, incluso, meses.
Hasta que el dolor desapareció y mis manos adquirieron la fuerza que necesitaba.
_El dolor es fuerza._ Comentó sin un ápice de compresión en su voz. _ Es la primera lección que acabas de aprender._ Informó._ Ahora, veamos lo que has aprendido.
Se colocó delante de mí. Inclinó ligeramente el cuerpo hacia adelante, y yo hice lo mismo.
Un gesto de respeto hacia mi maestro. Eso, era para mí.
_ Atácame con todas tus fuerzas. _ Me retó.
Le golpeé con el puño cerrado pero él lo esquivó con su brazo.
Seguidamente giré todo mi cuerpo, al mismo tiempo que levantaba la pierna con la intención de golpearle pero él… volvió a esquivarlo.
Apenas conseguía rozarle. Una lección que no tardé en aprender.
_ Aún te queda por aprender si quieres jugar en el mundo de los mayores._ Comentó con seriedad.
Nunca le vi sonreír. Ni siquiera sabía su nombre o cual era su pasado. ¿Qué le había llevado a tomar la decisión de enseñarme todo lo que él sabía? Y ¿por qué se negaba a fortalecer el lazo que nos unía? Solo se comportaba como un maestro frente a su alumna.
Ni un comentario que me hiciese sentirme querida. Solo, palabras duras que me mortificaran, o tal vez, esas palabras hubiesen tenido la intención de hacerme más fuerte desde el principio. Si esa era su intención, lo consiguió. Pero no como él habría imaginado.
Mientras el tiempo transcurría con rapidez, yo aprendí todas las técnicas de defensa personal. Aprendí diversos estilos de lucha, el manejo de toda clase de armas como las de fuego, el manejo de las espadas y las navajas, incluso, aprendí a como mantenerme oculta para no ser jamás descubierta.
Todo lo que una cazadora debía saber.
Nos encontrábamos tirados en el suelo.
A pesar de estar abrigada, aún sentía el frio tacto del suelo y la brisa helada golpear mis mejillas. Él, sujetaba un rifle entre sus manos mientras tenía un ojo puesto en la mira telescópica. En cambio, yo me encontraba a su lado, escuchando cada una de sus palabras mientras delante de nuestras miradas se encontraba la ciudad en todo su esplendor.
Brillando más hermosa que cualquier otra noche.
Cogió mis manos y las colocó bajo las suyas, calentándolas al mismo tiempo que me obligaba a sentir el frío tacto del arma que él sujetaba. Levemente se apartó de la mira, dejándome a mí en su lugar. No lo pensé ni un solo segundo, hice lo que él me pidió en completo silencio. Coloqué mis ojos tras aquel fino cristal, observando la ciudad por un diminuto agujerito. Se veía tan cerca, que me entraban deseos de alzar la mano y tocarla con la punta de mis dedos. Pero solo era un espejismo. Ella se encontraba mucho más lejos, de lo que mis ojos apreciaban.
_ Respira hondo. Siente como la brisa golpea ligeramente tu piel. _ Susurró._ No muevas ni un solo músculo de tu cuerpo. Quédate firme, quieta, como si el arma fuese la que mandase en tu lugar._ Explicó.
Lentamente, llevé uno de mis dedos al gatillo, rozándolo ligeramente sin presionarlo.
_ Solo hasta que llegue el momento.
_ ¿Cuándo sé que ese momento ha llegado?_ Pregunté con cierta inseguridad.
_ Cuando hayas observado a tu presa el tiempo suficiente, cuando dejes de sentir la brisa en tu piel, cuando sientas que no existe peligro para los que se encuentren alrededor o se halle sola, cuando tu corazón te dicte que es el momento…, entonces, deberás tomar la decisión.
Antes de darme cuenta, apreté el gatillo. Un segundo más tarde, quizá algo menos, sonó un sonido estridente que salió del rifle. Un sonido corto y fuerte, que aturdió mis oídos. Había disparado un rifle que estaba cargado con munición falsa. Seguramente para mostrarme la sensación que producía cuando tienes un arma entre tus manos, un arma con la que arrebatar la vida de esas criaturas.
Aparté las manos del arma y me levanté del suelo. Seguidamente, él me acompañó, colocándose a mi lado sin soltar el arma. Los dos nos quedamos observando las vistas de la ciudad.
Sin duda, era la más hermosa. Y esa noche, brillaba más que nunca.
_ Has aprendido mucho durante estos últimos años pero aún te queda que aprender. No puedes confiar en nadie. Estás sola en esta vida._ Comentó con cierta nostalgia en su voz.
Apareció esa tristeza en sus ojos, la misma que vi en aquella ocasión. ¿Qué era aquello que guardaba en su corazón?
_ ¿Quién eres?_ Le volví a preguntar después de tantos años.
_ Tom Reeve._ Respondió con firmeza._ Eso es lo único que debes saber. A partir de este momento, nuestros nombres han dejado de significar algo. Ya no somos Tom Reeve o Beth Summer. Ahora somos dos completos desconocidos que luchan por salvar las vidas de las personas que se encuentran en la ciudad._ Explicó mientras contemplaba como sonreía por primera vez.
Si nuestra vida era luchar por aquellas personas que ignoraban los peligros que les acechaban…, entonces, ¿por qué no luchó por su vida? ¿Por qué no se resistió? ¿Por qué dejó que aquella criatura, a la que había jurado matar, le arrebatara la vida sin antes luchar? ¿Por qué tuvo que ocurrir? Si aquella noche hubiese llegado antes, tal vez, él aún seguiría con vida. Pero por más que lo deseé, eso no hará que las cosas vuelvan a cambiar.
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