Con esta tercera parte se da por finalizado el segundo capitulo. Espero que os agrade. :). Besos.

Capitulo 2: tercera parte

Whitin Temptation: Memories

                _ ¿Qué te pongo?
                _ Ponme un Whiskey doble y para ella…, lo mismo.
                ¡Será capullo! ¿Qué pretendía? ¿Llevarme a la cama?
                _ Pierdes el tiempo._ Le comenté con frialdad.
                _ Solo se trata de una copa._ Explicó intentando fingir una personalidad que no era la suya. 
                 Podía leer la mente de los mortales.  En su cabeza solo había una cosa en mente, y precisamente el desayuno no estaba incluido.
                _ ¡No me molestes!_ Exclamé alterada por su insistencia.
                 _ Será mejor que te largues. _  Me gruñó la dueña del local.
                _ ¿Qué hace una preciosidad como tú por esta zona?_ Preguntó el mortal. Éste no dejaba de mirarme, y estaba empezando a molestarme por ello. 
                _ No es asunto tuyo._ Le gruñí.
                _ Si buscas a la mujer de la foto…
 
12 Stones: Lie to me (acustic)
              Me volví hacia él mientras el hombre que se encontraba en el escenario comenzaba a tocar la guitarra, emitiendo un sonido melancólico a través de sus dedos.
                _ ¿Qué sabes?
                _ Oh, nada.
                Estaba mintiendo. Era obvio que sabía algo pero cuando intentaba entrar en su mente, no podía acceder a sus pensamientos. Como si hubiese interpuesto un muro para que yo no penetrase. ¿Qué era ese hombre?
                 _ Si tomas una copa conmigo puedo decirte lo que necesitas saber._ Me chantajeó.
                _ No juegues conmigo._ Le amenacé.
              _ Nos vemos._ Se despidió como si supiera que tarde o temprano volveríamos a encontrarnos.
                De pronto aquella melodía fue acompañada por palabras llenas de tristeza y rabia. 
 Antes de darme cuenta, me envolvieron, provocando que mi mente viajara hacia los recuerdos del pasado mientras aquellas palabras invadían mi corazón.
“No actúes como un ángel,
Estás cayendo otra vez.
No eres superhéroe,
Lo descubrí al final.
Así que, miénteme otra vez
Y dime que todo estará bien.
Miénteme una vez más
Y pregúntate antes de decir adiós
Bueno, adiós.....
¿Valió la pena al final?

¿Por qué tuviste que irte
Un millón de millas lejos?
Quiero cerrar los ojos y pretender
Que nunca te conocí”

                Tal vez, se trate de arrepentimiento. Tal vez, solo estoy tratando de torturarme con aquello que tanto amé y abandoné. Pero sé que aquellos momentos seguirán perdurando, porque es  lo único que me queda.  Algún día esa soledad cambiará, y yo volveré a recuperar la vida que dejé atrás.
                La música se detuvo, provocando que yo volviese a una realidad que tanto odiaba. Cuando quise darme cuenta, me encontraba en medio del local, frente a un hombre que me miraba fijamente mientras sujetaba la guitarra en la mano. 
 No podía ser él. Imposible. Debía de tratarse de una mala ilusión. 
                 _ Shaly._ Susurró mi nombre.
                No sé lo que me ocurrió. Puede que fuese miedo por volver a encontrarme con su mirada. Nuevamente fui una cobarde. Salí huyendo de sus represalias. 
 Corrí hacia el exterior del local, y rápidamente me dirigí hacia un callejón para ocultarme. No paraba de repetirme a mi misma que no podía ser él, que Kevin se encontraba a kilómetros de distancia, que solo había sido producto de un sueño imposible. ¿Por qué? En el segundo que nuestras miradas se encontraron sentí un dolor inmenso que atravesó mi alma. Quería llorar por no poder tener aquello que tanto deseaba. El destino había vuelto a ser cruel. ¿Ese era el castigo que me merecía por mis actos?
                El aroma a sangre fresca me hizo volver en sí. Volví la mirada para encontrarme a un Neófito  de unos pocos días de existencia. 
 Su rostro estaba cubierto por la sangre de la joven que se encontraba despedazada en el suelo. En sus uñas aún tenía pequeños trozos de piel. Y en sus ojos se veía la locura que la sangre le había provocado. Saqué mi arma y caminé hacia él, mientras las estrellas volvían a ser testigos de una masacre.
              ¿Podría ser amada a pesar de ser cómo aquellos seres que mataban por sangre? Algún día, todo volverá a ser como antes y todo el derramamiento de sangre quedará como una simple pesadilla que carezca de importancia en mi vida. Eso ocurrirá cuando mi promesa sea cumplida.  
                               
^^ Como ya comenté, el capitulo 2 lo había dividido en tres partes. Aqui traigo las dos partes correspondientes, con el que se da finalizado el capitulo. Espero que os agrade. Besos.

Capitulo 2: segunda parte

Whitin Temptation_ Towards the end

Cuando abrí los ojos la pesadilla desapareció pero seguía sintiéndola tan real en mis carnes. 
 Incluso, había podido percibir el aroma a sangre con tanta claridad que la garganta me ardía por ello.  Pero durante estos últimos años había conseguido controlar esas ansias, aunque en ocasiones resultaba casi insoportable. Katrina tenía razón.
Miré por la ventana para comprobar que solo faltaban unas pocas horas para el anochecer. 
 La ciudad se veía tan distinta durante el día. Supongo que me había acostumbrado a la vida nocturna, y a lo que eso conllevaba.
                Kesha me había ordenado una misión y debía comenzar cuanto antes. Solo así podría alcanzar mis verdaderos objetivos. 
 Si cumplía con esta última misión, podría acercarme mucho más a la Orden sin que estos sospechasen de mis intenciones. Una estrategia que planeé cuando me alejé de todo. 
 Y ¿dónde comenzar? Solo había un antro en la ciudad donde los renegados se reunían. Éstos eran vampiros que habían sido excluidos como hijos de la noche por negarse a vivir sus existencias acorde con las normas de la Orden. Y desde entonces viven cerca de los mortales, manteniéndose neutrales entre ambos mundos. Sin embargo, en el momento en el que ataquen a los mortales serán castigados con la propia muerte sin ningún tipo de contemplación. No importa la razón que les haya motivado. No importa si han tratado de salvar la vida de su amante mortal, porque serán eliminados. 
 Esa es la razón por la que no me guardan ningún aprecio. Me odian, y les doy la razón. Yo soy quien les da caza. Yo soy la mano ejecutora de la Orden, a pesar de sentir remordimientos por hacer mi trabajo. Sin lugar a dudas, mi vida se ha vuelto demasiado complicada.
                “Nocturnos” el nombre idóneo para el Antro. 
 Si pretendían pasar desapercibidos, se habían equivocado con el nombre y si pretendían molestar a la Orden, lo iban a lograr. Sabía que al cruzar la puerta, molestaría a más de un renegado. Pero lo que no me esperaba, era ver el local vacio. Dentro, solo se encontraba la dueña del local atendiendo una barra polvorienta y solitaria, y una mortal bailando de forma provocativa a un público inexistente. 
 Estaba vacío, sin un alma que pudiera sentirse incomoda por mi presencia.  Mientras caminaba hacia la única vampira del lugar, observé un pequeño escenario escondido en una esquina. 
 Sorprendentemente, los vampiros también sabían disfrutar de la música.
                _ ¿Qué demonios hace una hija de la noche en una zona neutral?_ Gruñó._ ¡Lárgate!
                _ No creo que eso solucione lo de tu clientela._ Respondí con mordacidad.
                _ ¿Qué quieres?_ Preguntó con brusquedad. 
            _ Estoy buscando a una persona. _ Expliqué intentando mostrarme indiferente ante sus ataques verbales.
                _ No pienso hablar con el verdugo de la Orden._ Comentó malhumorada.
              No era necesario que lo hubiese explicado. Desde un principio lo había intuido.
                _ Tienes dos opciones._ Comencé a informarla, o más bien, a amenazarla.
                _ ¿No me digas?_ Se burló, a pesar de que en sus ojos se apreciaba un poco de miedo.
                _ Puedo romperte esa cara bonita por negarte a colaborar conmigo o puedes decirme lo que necesito y acabar entera. Tú decides.  
                Durante algunos segundos me miró pensativa. Su silencio era evidente. Saqué la foto que guardaba en el bolsillo de los pantalones y la coloqué cuidadosamente sobre la barra. La bailarina seguía bailando al ritmo de la música, ajena a la conversación que su dueña estaba manteniendo conmigo. 
               _ ¿La has visto por aquí?
                _ No._ Respondió con seguridad. 
                 _ ¿Estás segura?
       Farfulló algunas palabras en un idioma que desconocía. Habría apostado que se trataba de una lengua antigua. Recogí la foto, y volví a guárdamela.  
                _ Si la ves pasar por aquí no dudes en…
                De repente un hombre se sentó a mi lado. 
 Por el aroma de su sangre, supe que se trataba de un simple mortal, pero su sangre guardaba un matiz distinto, haciéndole ligeramente diferente. Resultaba extraño ver a mortales frecuentando un antro de vampiros. 
                 _ ¡Llegas tarde!_ Grito la dueña, seguramente al segundo mortal que entró por la puerta. Éste no se acercó a la barra, sino que se dirigió hacia el escenario.
                Su aroma me resultaba familiar. ¿Podría ser él? Imposible. Debía de tratarse de una ilusión para obligarme a mirar al pasado.

Aqui traigo la segunda parte del capitulo 2, espero que os guste. El capitulo esta resultando ser un poco largo, puesto que pretendo explicar los motivos que la llevaron a convertirse en una cazadora, y como vivió durante aquellos años,  por lo que lo he dividido en cuatro partes. Cada parte esta dedicada a una fase de su vida. La primera parte es sobre la muerte de sus padres, la segunda parte sobre la decisión que toma, la tercera parte es cuando es más adolescente (no explicaré más ) y con la última parte.... (espero sorprenderos). JAJAJA. ^^.   Espero que os guste. ;)





                Abrí los ojos, con la esperanza de estar despertando de aquella horrible pesadilla. 
 Pensé que solo se trataba de eso y, que seguramente, mi madre aparecería por la puerta para consolarme, para asegurarme que esos monstruos habían sido solo producto de mi imaginación. 
 Pero cuando comprobé que no me hallaba en mi habitación, esa pequeña y estúpida esperanza desapareció al mismo tiempo que se llevaba la poca felicidad que aún conservaba mi corazón. Todo había sido real. La sangre derramada en el suelo, el olor a  pólvora, Incluso, la presencia de la muerte, todo había ocurrido en verdad.  Podría haber llorado cuando descubrí la realidad pero no lo hice, me negué porque en el fondo sabía que debía comenzar a ser fuerte. Era lo único que aún me quedaba, la fortaleza que a mi padre tanto le hubiese gustado ver en mí. Ahora comprendo sus palabras: “La vida ha de ser afrontada con fuerza y valentía. Y algún día espero que lo comprendas, Beth”. Nunca olvidaré sus últimas palabras.
                Detenidamente observé el lugar donde me encontraba. 
 Una pequeña televisión situada en una esquina de la habitación, enfrente unos pocos sillones de madera, y detrás de ellos un enorme escritorio con un ordenador. Daba la impresión de encontrarme en un despacho, si no hubiese sido por el pequeño armario que estaba a un lado de la habitación.  
                Dejé mis pies sobre el suelo y caminé hacia el armario para encontrarme dos armas encima. 
 Resplandecían a la luz del día, como si reclamasen sangre. 
 Sentí el extraño impulso de llevar mis manos para sentir su frió tacto. La cogí, posando fijamente mis ojos sobre ella. Pensando que esa misma arma había acabado con la vida de mis padres. ¿Cómo una cosa tan pequeña puede arrebatar la vida de una persona con tanta facilidad?
                _ ¿Sabes lo qué es?_ Preguntó un hombre detrás de mí.
                Con cuidado dejé el arma en el mismo lugar donde la había encontrado. 
                 _ Sí._ Respondí con firmeza.
                Me volví para enfrentarme a él, para saber quién era el hombre que había salvado mi vida. Su rostro estaba marcado por la vejez, su cabello era blanco como la nieve y su mirada dura ocultaba una gran tristeza que durante unos breves segundos dejó ver.   
 Era la primera vez que le veía.
                _ ¿Quién eres?_ Pregunté sin dejar de mirarle.
                _ Nunca reveles tu identidad. Si lo haces puede peligrar tu propia vida y la de aquellos que te rodean._ Explicó con dureza.
                _ ¿Qué eran esos monstruos?
                No respondió.  Se quedó mirándome fijamente como si la respuesta que él pudiera facilitarme no pudiese ser comprendida por una niña de ocho años. Pero se equivocaba. Con mis ojos había visto demasiado para saber que todas esas criaturas que podía haber encontrado en mis pesadillas, eran reales. Ya no me asustaba esa verdad.
                  _ Quiero saber la razón por la que mataron a mis padres. Necesito saber la razón por la cual yo sigo viva. _ Sus ojos se desviaron, evitando encontrarse con los míos._ Por favor. Quiero saber la verdad. ¡¿Por qué murieron?!_ Le grité mientras las lágrimas afloraban. Rápidamente me llevé la mano para secarlas. Había prometido hacerme fuerte, y no iba a incumplir mi propia promesa. 
                   _ No llores._ Dijo secamente._ No quiero ver ni una sola lágrima por algo que nunca llegarás a comprender.
                _ Entonces, ¿por qué no me lo explicas?
                _ No es necesario que te explique algo que has vivido._ Contestó con dureza._ Solo te lo preguntaré una sola vez y espero que seas sincera en tu respuesta. ¿Qué es lo que quieres?
                 ¿Qué era lo que quería? Sin duda era una buena pregunta. La respuesta habría sido fácil. Quería todo aquello que me arrebataron de mis manos. Lo que más deseaba era volver a ver a mis padres, despertar de aquella pesadilla que no tenía fin, que lo sucedido durante aquella noche nunca hubiese pasado. Pero ya no había vuelta atrás. Por más que lo desease, nunca podría volver a tenerlos. Entonces, ¿qué era lo que quería?
                _ Vengarme de aquellos monstruos que han matado a mis padres.  Sí. Eso es lo que realmente quiero. _ Respondí sin vacilar y con decisión. 
                _ ¿Cuántos años tienes?
                _ Ocho.
                _ Dentro de ocho años volveré a plantearte la misma pregunta. Pero mientras llega el día te entrenaré y te mostraré la vida que tendrás que llevar a causa de tu venganza._ Explicó con seriedad.             
                _ ¿Entrenarme?
                ¿A qué se refería exactamente? ¿Quién era realmente ese hombre? Y ¿Por qué salvó mi vida? Con el tiempo, supe cuales eran las respuestas.
                _ Te entrenaré para convertirte en una cazadora. ¿Lo entiendes?
                Asentí. Pude ver como sus labios torcían una sonrisa de orgullo que apenas se podía apreciar. Delante de mí se encontraba un hombre de sentimientos fríos, pero que en el fondo solo se trataba de una simple fachada.
                _ ¿Estás segura de ello? No habrá vuelta atrás.
                _ Sí._ Contesté sin que la voz me temblara por ello.  
                ¿Una cazadora? Debí haber comprendido el futuro que se me venía encima. Pero no lo hice. Y sin embargo, no me arrepiento de haber tomado aquella decisión.  
              Los años pasaron con rapidez y, antes de darme cuenta esa niña había desaparecido para siempre.


El capitulo 2 es bastante largo por lo que lo he dividido en tres partes, para hacer más fácil su lectura. Espero que os guste la primera parte.

Capitulo 2: Primera parte

Whitin temptation: Frozen

               Los sueños son solo sueños. Nada más que eso. Entonces, ¿por qué era tan real? Sentía como la niebla seguía cada uno de mis pasos, acechándome silenciosamente. 
 Y sin ninguna razón aparente, caminaba hacia adelante sin saber que era lo que podía hallar al otro lado. ¿Dónde me encontraba? ¿Por qué estaba sola en medio de la nada? Sentía el suelo pegajoso. Era como si el mismo suelo quisiera impedir mis pasos hasta que lo logró.
                _ “No te detengas”_ Dijo aquella voz.
                _ ¿Quién eres?
                Me resultaba tan familiar, como si ya la conociera de antes. Solía escucharla cuando la angustia me invadía, pero esta vez, era distinto. No estaba ahí para brindarme la tranquilidad o para consolarme como había hecho en ocasiones anteriores.
                _ ¿Quién eres?_ Le volví a preguntar pero no contestó.
                _ “¡No mires!”_ Gritó angustiada.
                ¿Qué era lo que no debía de mirar?
               De repente la niebla comenzó a dispersarse para mostrarme el lugar donde me encontraba.
                  Unos segundos más tarde, conseguí reconocer el lugar, un parque a las afueras de la ciudad, pero se veía tan distinto. Algo andaba mal.
  Comencé a sentir un extraño escalofrío, era como si hubiese aparecido para revelarme algo que me negaba a ver. ¿Qué era lo que no veía?
  Hasta la última fibra de mi ser temblaba por tal causa. Lentamente me encogí, intentando que mi cuerpo dejase de temblar.
                _ “¡No mires!”_ Volvió a gritar. 
                Nada tenía sentido. Me rogaba a gritos que no mirase, pero sentía la extraña necesidad de contradecirla. Necesitaba hacer todo lo contrario. Tal vez porque mi corazón me decía que aquello que no debía mirar era mi propia verdad.
 La niebla había desaparecido en unos pocos segundos para mostrarme aquello que mis ojos se negaron a contemplar. Seguramente aquel extraño sueño procedía del mismo infierno.
 El verde césped había sido reemplazado por la sangre hasta formar un pequeño camino que llevaba hacia el lago situado a mi espalda. Pero… ¿de dónde procedía esa sangre? Miré a ambos lados del camino para averiguar su fuente. Cadáveres amontonados, unos encima de otros, cuyos rostros me resultaba difícil de identificar. El horror estaba reflejado en sus miradas, y, sus cuerpos desgarrados por cientos de garras que arrancaron sus pieles. Habían sido torturados hasta que sus vidas se desvanecieron y dejaron de existir. ¿Qué les había sucedido? Me sentía tan culpable cuando les vía. Pero yo no había sido la causante de sus muertes. Sin embargo, ellos me culpaban con sus miradas vacías.  
 _ ¡Dejar de mirarme!_ Les grité.
Pero ellos ya me habían juzgado. Yo era culpable. Pero… ¿por qué? ¿Qué hice?  
_ “¡No mires!”_ Volvió a gritar.
Pero ya era demasiado tarde, lo había visto. Quise cerrar los ojos para borrar aquella imagen de mi mente, pero no podía. 
 _ “¡No mires!”
¿Qué era lo que no debía de mirar?
Pronto esa pregunta obtuvo su respuesta. Sus rostros dejaron de ser identificables para mostrarme su verdadera apariencia.  Esas personas que yacían sin vida y me rodeaban, eran personas que tanto amé y a los que había jurado proteger. Había sido demasiado tarde para cumplir mi promesa. Demasiado tarde para salvar sus vidas. Y ahora mi alma estaba condenada a vagar en la más triste  soledad. ¿Por qué tuvo que ocurrir? ¿Qué hice mal? ¿Por qué no pude salvarles la vida?
Grité y grité hasta que mi alma se descompuso. 

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