He tardado un poco pero por fin traigo el capitulo 6 de la segunda temporada de vampira novata. Es un poco más largo de lo normal porque quería revelar el pasado de uno de los personajes. JEJEJE. :) Espero que este capitulo os guste. No dudéis en comentar.
Besos.

Capitulo 6


            ¿Dónde estaba? No reconocía aquel extraño lugar, rodeado por numerosos árboles y un gran lago situado delante de mí. 
             Ni siquiera escuchaba sonido alguno, solo el silencio y nada más que silencio. Miré a mí alrededor pero no había nadie, estaba completamente sola hasta que segundos más tarde vi aparecer unos patos que se acercaron al lago. Nadaban sobre el agua, bebían de ella, siendo completamente felices en su habita como si no existiera peligro alguno.
           _ No tengas miedo, querida._ Me pidió la voz de una mujer. Una voz desconocida._ Ven._ Volvió a pedirme.
            De repente, al otro lado del lago se encontraba una mujer esperando mi llegada. Una gitana joven, a pesar de su cabello blanco. 
            Me observaba fijamente mientras sus ojos ansiaban mi acercamiento.
            Pero… ¿cómo pretendía llegar al otro lado si no existía camino alguno? ¿Cómo iba a llegar hasta ella? Debió comprender mis dudas porque torció una sonrisa, animándome a seguir hacia adelante.
            _ ¿A qué estas esperando?_ Preguntó perpleja._ No hay tiempo que perder.
            Tic-Tac, Tic-Tac. El sonido de un reloj surgió de la nada. Seguramente se trataba de otra prueba que superar.
            Di el primer paso hacia el lago, volví a dar otro paso, y así sucesivamente hasta que mis pies se sumergieron, sintiendo como el agua rozaba mi piel con cierta delicadeza. 
             Cerré los ojos y seguí hacia adelante hasta que definitivamente pisé tierra, encontrándome, segundos más tarde, con aquella extraña mujer que no había dejado de sonreír.
            _ Esperaba vuestra presencia desde hacía tiempo. Os habéis hecho de rogar, querida._ Comentó satisfecha. 
            _ ¿Quién eres?
            _ ¿De verdad esa es la pregunta que queréis que sea respondida?_ Preguntó alzando la ceja en señal de protesta._ ¿No hay otra pregunta qué deseéis que sea respondida? Yo soy la más indicada para hacerlo pero para ello debéis formular aquellas preguntas que vuestro corazón ansía que sean respondidas._ Explicó.
            No había pasado ni un segundo cuando yo me encontraba sentada enfrente de ella. Era como si el tiempo transcurriera de forma diferente en aquel lugar. 
           _ El destino te tiene algo preparado pero lo desconoces._ Dijo mientras colocaba encima de la mesa un pequeño montón de cartas boca abajo._ El pasado es insignificante, el presente es una lucha que aún debéis ganar y el futuro… estará llenos de obstáculos que deberéis superar.
            Dividió ese pequeño montón en cuatro más, y, seguidamente, volvió la primera carta de uno de los montones para mostrar su dibujo. El dibujo de dos mujeres que se agarraban las manos con fuerza mientras un ángel descendía del cielo y un hombre, en entre las dos mujeres, las sujetaba para que ninguna de las dos cayera.
           _ Cumplisteis una promesa que a pesar de seros grande, habéis luchado por cumplir. La promesa de manteneros a su lado a pesar de los impedimentos que la vida os ha impuesto. Habéis insistido ciegamente, sin rendiros. Una fortaleza única que vuestro corazón posee._ Explicó el significado de esa carta._ Y el lazo de sangre que os une os hace fuertes. 
           Seguidamente levantó la carta del segundo montón para volverme a mostrar otra imagen distinta. Una mujer luchando con fiereza contra un enorme animal, sin temor y con gran valentía.
            _ Seguís luchando, no os rendís. Y eso es lo que más valoramos de ti.
            _ ¿Valoramos?_ Pregunté desconcertada por sus palabras.
            _ El presente está lleno de luchas, de grandes batallas que deberéis ganar para cumplir la promesa que hicisteis en el pasado.
            Levantó la siguiente carta del tercer montón. La carta de la muerte. Una muerte sonriente a pesar de sentir la sangre bajo sus pies.
             _ Pero por más que luchéis el destino siempre gana. Volveréis a saborear el sabor amargo de la muerte, para bien o para mal, pero es el camino que habéis escogido._ Levantó la mirada de las cartas para posar sus ojos sobre mí._ ¿Aún seguís deseando luchar a pesar de conocer lo qué os depara el futuro? 
           _ ¿Acaso tiene un valor el futuro si no puedo estar con las personas a las que quiero? Ya sabes mi respuesta sin necesidad de verla en las cartas._ Respondí con firmeza, sin miedo, y con seguridad a seguir hacia adelante pasase lo que pasase.
            _ Entonces, podéis marcharos a cumplir vuestro destino porque veo que en vuestro corazón no existe el arrepentimiento y el miedo. Gratamente me habéis confirmado mis sospechas.
            Cuando quise darme cuenta me encontraba de pie mientras ella levantaba la última carta de último montón. La carta de una mujer sentada en un trono con una espada en una mano y con una balanza en la otra.
           _ Pronto descubriréis el significado de esta carta, pues, yo no soy la indicada para rebelar vuestra razón de ser. _ Respondió como si desde el principio hubiese sido capaz de ver más allá de mi interior. _ Pronto tus respuestas serán respondidas pero para ello deberéis tener paciencia, querida.
             Al abrir los ojos, comprendí que solo se había tratado de otro sueño. Era como si algo estuviera intentando avisarme de algo que era incapaz de ver. ¿Qué era lo que no podía ver?
            _ Por fin has despertado.
            Solo por un breve segundo, vi a Katrina sentada a mi lado. Incluso, sentí la libertad acercándose y la paz envolver mi alma. 
            Era como si estando junto a ella, todas las penas, los llantos y las tristezas carecieran de su verdadero valor. Para mí, Katrina era como un ángel que descendió de los cielos para regalarme todos aquellos sueños que desde niña había tenido pero que por culpa de mi debilidad había sido incapaz de alcanzar. Una luz en un camino oscuro que aparecía para guiarme en la vida. En el fondo, sabía que sin ella mi vida dejaría de tener valor alguno. Porque de algún modo se había convertido en mucho más que mi mejor amiga, se había convertido en aquella madre a la que no podía recordar. Su presencia corta, aunque hermosa, había sido una ilusión porque la persona que se encontraba a mi lado era Kesha. 
         _ ¿Qué haces aquí?_ Pregunté mientras, decepcionada de verla en lugar de Katrina, me levantaba de la cama.
            _ ¿No es obvio? Quiero ayudarte a salvar a Katrina._ Respondió con firmeza.
         _ Creo recordar que ya te negaste a colaborar conmigo. ¿A qué viene esa decisión ahora?_ ¿Me estaba probando? Seguramente, estaba ahí por órdenes directas de los ancianos. Asegurarse de mi lealtad. ¡Muy bien! Entonces, le diría lo que ella quería escuchar._ No creas que pienso mover un solo dedo por salvar a esa traidora. No me importa si le arrancan su corazón o es desterrada por vida de la Orden. Por mí, como si se pudre en el mismo infierno.
            Un segundo más tarde apareció delante de mí. La furia había invadido sus ojos y gruñía como un maldito animal. 
            _ ¿Cómo puedes decir eso de ella cuando...?
            _ ¿No es lo que se merece por traicionar a la Orden?
            _ ¡Ella se sacrificó por ti y ahora le das la espalda cuando más te necesita!_ Gritó furiosa, pero en realidad se trataba de un grito que revelaba la angustia de su alma. Me mostró lo que su corazón había estado ocultando durante estos siete años.
            Quise decirle que yo me ocuparía de salvarla. Quise tranquilizar pero cualquier palabra que mis labios hubiesen pronunciado no habría servido de nada. Me golpeó con todas sus fuerzas provocando que cayera al suelo. 
             Se abalanzó sobre mí, cogiéndome del cuello, y levantó nuevamente su puño para volver a golpearme. 
             Entonces, solo pude sonreír. Sonreír porque al fin había conseguido que ella luchará por lo que consideraba justo. Por fin, había conseguido que se le cayera la venda de los ojos. Ahora, ya no me encontraba sola en aquel camino.
            _ ¿Por qué sonríes?_ Me preguntó extrañada por mi comportamiento.
            _ Porque sé que Katrina nunca más volverá a estar sola en este mundo. Porque sé que si yo muero, ella podrá refugiarse en tu amistad. Y porque sé que ahora soy capaz de salvar su vida a costa de la mía sin temor de dejarla sola. Ella nunca más estará sola. Y ahora lo sé porque me lo has dicho con tu corazón, con tu mirada y con tu alma._ Le expliqué agradecida por su gesto.
            Dejó caer su mano mientras agachaba la mirada para ocultar sus lágrimas. 
             Y lloró hasta deshacerse de la gran tristeza que durante tanto tiempo la estuvo acompañando. Supe aquella verdad cuando escuché su historia.

Relato de Kesha.   
Lucie Silvas (Nothing else matters)

            Nací en una época donde existía la corrupción, donde la muerte acechaba en cualquier rincón de la ciudad de Chicago, donde solo importaba el dinero y el poder. Una ciudad donde nadie estaba a salvo de morir. Pero… ¿eso importaba? No. Vivíamos ajenos a los acontecimientos que ocurrían, disfrutando del presente sin pensar en el futuro.  
            Me casé a una temprana edad con un hombre que me prometió darme la felicidad. Fui una estúpida al creerle. Era el dueño de uno de los clubs más importantes de la ciudad. 
            Pensé, que convirtiéndome en su mujer podría saborear el sabor de la autentica felicidad. Pero pronto descubrí que el dinero y la fama no me proporcionaban lo que yo más deseaba.
            Todas las noches cantaba en el club de mi marido. Era uno de los lugares más frecuentados por celebridades y personas de cargos importantes, pues, aunque suene prepotente, acudían para oírme cantar. 
           Me convertí en el centro de atención de la ciudad. Aquellas personas se sentaban en las mesas, escuchando y admirando mi voz. Una voz que con el tiempo se convirtió en una maldición. 
          Los celos comenzaron a consumirle hasta cegarle completamente. Ni siquiera, creía en mis palabras. “Yo te amo, y nunca te abandonaría” Debería haberme ahorrado aquellas estúpidas palabras.
            Una noche, mientras actuaba en el escenario, vi a un hermoso ángel entrar al club. 
             Su cabello rojo relucía a la luz de los focos, y su rostro tan suave y dulce. Sin duda, consiguió cautivarme con solo su presencia. Sentí el fuerte impulso de conocerla, de saber quién era esa extraña mujer. No perdí el tiempo, cuando terminé de cantar corrí hacia la barra, donde ella se encontraba. 
            Me senté a su lado sin dejar de mirarla.
            _ ¿Qué mira con tanta atención?_ Me preguntó divertida.
              _ Oh, lo siento.
            Me avergoncé porque nunca antes había actuado de esa manera. También, porque yo era una mujer bastante tímida. Apenas me relacionaba con las personas del club. Solo me subía al escenario y cantaba hasta que mis penas desaparecían.
            _ Tiene una voz maravillosa. ¿Cantaría para mí si se lo pidiese?_ Sugirió con cierta elegancia. 
            Me daba la impresión de encontrarme con una autentica dama de la realeza. Una mujer demostrando su elegancia a través de sus gestos y palabras, incluso, con solo una mirada bastaba para comprender dicha realidad.
            _ Me encantaría. 
            Habríamos estado toda la noche hablando pero eso habría alimentado los celos de mi marido. Éste me esperaba impaciente en el camerino. Cuando crucé la puerta, ahí estaba él. Esperando a que llegara.
            _ ¿Dónde has estado? ¿Has estado con otro? Eh, eh, ¡No me engañes!_ Su aliento estaba impregnado por el olor desagradable del alcohol. Como siempre, había vuelto a desahogar sus penas con aquel miserable líquido.  
            Antes de poder negarlo, él me golpeó en el rostro. Y esa noche, no se detuvo. 
           Me golpeó una vez, dos vez, tres veces,… hasta que el fino hilo que me unía a la vida se desquebrajó. 
          ¿Habría servido de algo sus lamentos? Salió por la puerta como si sus manos no hubiesen golpeado mi cuerpo, como si aquello nunca hubiese ocurrido. 
            Solo me quedaba esperar a la muerte y abrazarla cuando ésta apareciese.
            El ángel que unos minutos atrás había conocido, se hallaba ante mí. Sin duda, no estaba equivocada. 
           Había aparecido en ese preciso instante para otorgarme la paz que mi alma necesitaba para marcharse. Mis ojos comenzaron a llorar, no por el dolor que sentía por todo mi cuerpo, sino porque sabía que mi final estaba llegando.
            _ ¿Por qué lloras? Él no se merece que derrames una sola lágrima._ Me acusó de no ver esa realidad. 
             _ Eres tú…_ Susurré débilmente.
            Me cogió, levantando mi mutilado cuerpo entre sus brazos. Se sentó en el pequeño sofá que mi marido había comprado para que yo descansara. 
         Me colocó, cuidadosamente, sobre ella mientras me miraba con la misma dulzura con la que sonreía. 
            _ No volverás a sufrir, no volverás a temer a la muerte porque ésta permanecerá implacable ante el crimen que la vida ha cometido contigo. _ Comentó sin apartar sus ojos de las heridas de mi rostro._ Deséalo y todo tú dolor desaparecerá. Pero… a cambio quiero volver a oír esa maravillosa voz que consiguió cautivarme.
             No entendía nada. Sin embargo, asentí y cerré los ojos esperanzada de no volver a sentir aquel dolor. Pero… no fue así. Sentí dos fuertes pinchazos en mi muñeca hasta que lentamente dejé de sentir cualquier cosa que sucediera a mí alrededor.
            A partir de aquel instante dejé de sufrir, dejé de llorar y dejé de sentir dolor. El pasado nunca volvió.
            _ No quiero que ella muera. Por favor, ayúdame a salvarla. Ayúdame a salvarla._ Gritó entre lágrimas.

Aqui traigo la última parte que finaliza el capitulo 2. Espero que os guste. Y no dudéis en comentar.




 La adolescente que una vez fui, se quedó atrás, en un pasado que carece de importancia. Había entrenado duramente para convertirme en lo que era en aquel entonces, en una cazadora. En una autentica cazadora que toda criatura temía encontrarse en la oscuridad. Conocían mi nombre, conocían mi sed de venganza, y ninguna era capaz de detenerme. Pero esa prepotencia, se me fue arrebatada cuando descubrí que fácilmente podía ser derrotada si ella se lo proponía.
Esa noche escuché a Tom tocar su piano. Me encantaba escuchar aquella melodía llena de nostalgia. 
 
 Una pequeña nana interpretada por unos dedos majestuosos que presionaban las teclas del piano con la suavidad y la delicadeza que él sabía emplear. Y por alguna extraña razón, esa noche, la melodía estaba envuelta de más tristeza que de costumbre. 
 No comprendí la razón de aquellos sentimientos, y tampoco, me detuve a preguntarle. Solamente, salí de aquella casa en busca de otra criatura que poder eliminar. No tuve problemas en encontrar a otro maldito ser. Un zombie que antes había sido una mujer, una enfermera del hospital. 
 Su uniforme estaba manchado con su propia sangre y con la sangre de las pobres víctimas que se cruzaron en su camino. Derramaba lágrimas de sangre, pero no por compasión, sino porque ya no tenía alma. Sus ojos estaban vacíos de vida, vacíos de cualquier sentimiento y emoción que ya no tenía. Caminaba, arrastrando sus pies, intentando alcanzarme con sus asquerosas manos mientras yo me mantenía de pie con el arma apuntando en su cabeza. 
 Una criatura maldita por haber sucumbido al egoísmo, por haber vendido su alma al diablo por un simple deseo. No se merecen mi compasión. No se merecen que les tenga lástima. Apreté el gatillo, y segundos más tarde, su cuerpo cayó al suelo. Caminé hacia ella, deteniéndome enfrente para observar su cadáver, con la intención de asegurarme que verdaderamente ya no se encontraba entre los vivos.
 De pronto, el silencio fue interrumpido. Una mujer comenzó a reírse histéricamente, como si aquella escena solo hubiese sido un espectáculo para ella.
_ ¡Bravo, bravo!_ Exclamó divertida._ Así que tú debes ser la cazadora a la que tanto temen mis criaturas._ Confirmó.
Me volví buscándola con la mirada. Ella estaba subida en lo alto del mausoleo, mirándome desde lo alto con una sonrisa llena de maldad. 
 Vestía de negro, sus ojos eran del mismo color carmesí que una vez vi cuando era niña. Tenía dos tatuajes de la muerte en ambos brazos. Y su rostro… tenía una enorme cicatriz que cruzaba sus labios. Una criatura que nunca antes había visto. ¿Qué era?
_ ¿No vas a decir nada?_ Me preguntó extrañada.
  _ Deberías estar más preocupada por tu vida y no por lo que tenga que decir._ Respondí con seguridad.
No le temía. No temía a nada en este mundo. Una seguridad que no tardó en desquebrajarse.
En menos de un segundo, ella se encontraba enfrente de mí. Me resulto imposible esquivar su patada, e irremediablemente caí al suelo derrotada por su destreza, velocidad y fuerza. 
 Una maldita criatura había conseguido derrotarme con tanta facilidad. ¿Cómo había podido hacerlo si durante tantos años me había entrenado para matar a seres como aquel? Pero estaba equivocada. Por más que entrene nunca conseguiré vencerla y eso…, me lo demostró esa misma noche.
_ No eres el primer cazador al que derroto esta noche._ Explicó orgullosa de su victoria._ Solo sois seres inferiores que por más que luchéis nunca acabaréis con nosotros.
Caminó lentamente hacia mí mientras con escasas fuerzas intentaba levantarme.
_ ¿Qué quieres decir con derrotar a otro cazador?
Me miró confundida.
_ Justo lo que he dicho.
¿Otro cazador? Imposible. Tom era el único cazador de esta ciudad. Nunca antes había oído nombrar a otra persona. No podía ser cierto lo que estaba escuchando. Él no podía haber sido derrotado por ella.
Cuando quise darme cuenta, ella se encontraba sobre mí cuerpo. Me agarró el rostro mientras torcía una sonrisa malévola. Sus ojos brillaron por sed de sangre. 
 Sus agarras estaban ansiosas por ser clavadas en mi carne. Sin duda, aquella noche debía ser mi final. La sangre que salía de mis heridas me lo garantizaba.
Comenzó a olfatearme como un maldito sabueso.
_ ¿Qué eres un perro?_ Me burlé.
Pero la única respuesta que recibí fue una sonrisa, pero no de victoria o malévola como había visto antes en ella, sino una sonrisa distinta. 
 _ Hay algo diferente en tu sangre._ Murmuró sorprendida._ No eres una mortal corriente.
¿A qué demonios se refería?
Me agarró con fuerza el mentón, levantando mi rostro  mientras ella me observaba con sus ojos carmesí. ¿Qué observaba con tanta atención?
_  Él estará muy orgulloso de saber que aún sigues con vida._ Comentó para sí misma.
Me soltó el mentón y se levantó, volviéndose para darme la espalda.
_ ¿Qué quieres decir?
¿A quién se refería? ¿Por qué me había dejado con vida?
Comenzó a caminar, alejándose a una velocidad indescriptible. A pesar de solo estar caminando, ella se desplazaba como si estuviese corriendo. 
 ¿Qué era ella? Un ser de gran destreza, con una velocidad increíble, y con una fuerza indescriptible.
_ Despídete de tu maestro de mi parte._ Se despidió mientras reía con maldad. Una risa que habría sido capaz de aterrorizar al mismísimo demonio.
Se alejó hasta que mis ojos dejaron de verla. Como si hubiese sido una mala ilusión. Desapareció dejando que mi ser temblara ante un pensamiento que intentaba rechazar a toda costa. No podían ser ciertas aquellas palabras. A pesar del dolor que me producía cada vez que mis músculos se movían, salí corriendo de aquel lugar. Me subí a la moto ignorando el dolor que sentía en todo mi cuerpo. 
 Aceleré y corrí con la esperanza de no ser cierto aquel presentimiento.
Pero cuando llegué a casa, la esperanza que albergaba se derrumbó como un castillo de naipes. Estaba tirado sobre un inmenso charco color carmesí que había formado con su propia sangre. 
 Su cuerpo estaba marcado por numerosas heridas de lucha. Sin duda, se había resistido pero había perdido la pelea.
_ No, no, no, ¡nooooooo!
Caí a su lado, y le sujeté entre mis brazos, sintiendo como la vida se desvanecía en cada uno de sus débiles suspiros. No podía abandonarme. No podía dejarme sola cuando más lo necesitaba.
_ Por favor, resiste._ Le supliqué entre sollozos. 
 Lentamente abrió sus ojos para contemplar como mis lágrimas se deslizaban, incontrolablemente, sobre mi rostro. Habría deseado cumplir la tercera norma que una vez me hizo jurar que cumpliría a toda costa.
_ “Nunca te involucrarás sentimentalmente con nadie.”_ Recuerdo sus palabras como si me las hubiese dicho esa misma noche.
_ “No lo entiendo”_ Era demasiado niña para comprender verdaderamente lo que él intentaba explicarme.
_ “Porque una vez que te involucres sentimentalmente con una persona, la pondrás en peligro. No puedes salvar a todos a los que amas porque es imposible. Deberías entenderlo cuando tú fuiste testigo del incumplimiento de esta norma.”_ Explicó. Tenía razón, nunca se debe sentir cariño por otra persona porque solo lograrás ver como su vida se desvanece entre tus manos. Esa realidad nunca la comprendí hasta que llegó esa noche. Hasta que volví a revivir aquella masacre. 
 _ No me abandones, no me dejes. _ Le supliqué mientras le agarraba su cuerpo con todas mis fuerzas.
_ Busca a Steve. Le encontrarás en la guarida. Él te ayudará a seguir con tu camino._ Dijo sin aliento.
_ No, no. Quédate conmigo.  
 _ Sal de aquí, no te quedes._ Rogó.
De repente, torció una sonrisa burlona como si no le temiese a la muerte a pesar de sentirla tan cerca. Levantó su mano, colocándola sobre mi rostro. Con la punta de sus dedos acarició mi piel mientras me miraba con dulzura en sus ojos.
_ Me recuerdas tanto a ella._ Comentó nostálgico.
Por más que me empeñara en no hacerlo, yo seguía llorando por aquella tragedia. No quería admitirlo, no quería dejarlo marchar para siempre pero era inevitable. Mis manos podían aferrar su cuerpo con fuerza pero él acabaría abandonándome.  Ante mi sorpresa, dejó caer su mano al suelo al mismo tiempo que levantaba la mirada. Pero lo que sus ojos contemplaban no era a mí, sino los fantasmas de su pasado.
_ Dile a Serlox que nos veremos en el infierno._ Farfulló sin apenas comprender el significado de sus palabras.
Cerró los ojos pero esta vez para nunca más abrirlos. Sentí como la vida se desprendía de su cuerpo como si ya no le perteneciera. Su rostro se quedó en completa serenidad, incluso, podía ver una cierta sonrisa de felicidad enmarcada en sus labios. Nunca temió a la muerte, y ahora me daba cuenta de ello. Como si en todo momento hubiese estado esperando a que llegase esa noche. ¿Por qué me dejó? ¿Por qué?
De repente escuché el ruido de una gran explosión.  Cuando quise darme cuenta de lo que acaba de suceder me encontraba tirada en el suelo, observando como la casa en la que había vivido durante años había sido destruida por las llamas. Me arrebataron a mis padres,  apartaron a Tom de mi lado y ahora…, ya no tenía un lugar a donde ir. 
 Esta vez, ellos no se saldrán con la suya. Esta vez, cumpliré con el deseo de Tom. Seré yo quien finalice esta maldita masacre. No más muertes injustas. No más criaturas de la noche que acechen a sus víctimas para apropiarse de sus vidas. 
 _ Te prometo, Tom, que esta vez tu muerte y la de mis padres no habrán sido en vano.

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